Navidad, comida y emociones en pandemia

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Navidad, comida y emociones en pandemia

Se acerca una Navidad diferente, con restricciones e incertidumbre. Es posible que, este año, eches de menos a algunos familiares, o que no sepas muy bien cómo lidiar con determinadas situaciones.

Quizás, solo pensar en la comida navideña te genere agobio y estrés: ¿Cómo gestionar tantas emociones encontradas ante tantos alimentos sobre la mesa? ¿Qué hacer para evitar perder el control? ¿Cómo llenar el vacío que siento por aquellos familiares que este año no podré ver?

Si empiezas a tener estas sensaciones e inquietudes, y te interesa abordar las navidades y los encuentros sociales con serenidad, en este artículo encontrarás reflexiones y propuestas para proteger tus emociones ante las comidas familiares. Y, también, para transformar la Navidad en una oportunidad para descubrir la belleza en lo cotidiano. ¿Me acompañas?

Una nueva mirada sobre la Navidad y las fiestas

Estamos acabando un 2020 de cambio a nivel mundial. Y pienso que, si así lo quieres, las fiestas pueden ser también una oportunidad de avanzar hacia un cambio a nivel profundo y personal.

Si me sigues en redes, sabrás que suelo hablar sobre la invisibilidad cotidiana, que se refiere a todas esas cosas que están allí, ante nuestros ojos, aunque no las veamos.

¿Qué es lo invisible? Pueden ser, por una parte, las sensaciones de agobio, culpa o frustración ante la mesa llena de comida. Es decir, lo invisible es todo eso que sentimos, más allá de la superficie.

Pero, también, la invisibilidad cotidiana está en los pequeños detalles, como la luz que entra por la ventana la mañana del 25 de diciembre, llenando de calidez el comedor de casa y dándote la oportunidad de comenzar el día con consciencia, serenidad y amor.

Cada día está lleno de estos instantes mágicos: los podrás encontrar en la naturaleza, en un gesto, en un momento de calma.

Así que te propongo que, en esta Navidad, te animes a percibir la sensibilidad cotidiana en las cosas que te envuelven, que disfrutes de su belleza. Te sorprenderá el cambio que irás sintiendo al dejarte sorprender y nutrir por los pequeños detalles.

¿Qué pasa con las emociones ante la mesa de Navidad?

Quizás estés pensando que poner consciencia en la invisibilidad cotidiana está muy bien, pero que, aunque este año seáis menos familiares en las reuniones, igualmente tendrás que sentarte ante una mesa repleta de comida. Y temes por las sensaciones que ello te genera: frustración, miedo a perder el control, culpa, tristeza…

Si es así, quiero compartir contigo 3 reflexiones que espero puedan acompañarte en la gestión emocional, no solo en Navidad, sino en todos los encuentros sociales:

1. Escúchate y toma decisiones para sentirte bien 

En ocasiones, nos encontramos en lugares donde no queremos estar, con personas con quienes no nos sentimos a gusto. Lo importante, ante estas situaciones, es que te priorices a ti. Que hagas lo que realmente te haga sentir mejor dentro de aquel contexto: respirar, sentarte junto a las personas que más te puedan aportar, y escucharte.

2. Protégete de comentarios invasivos o inapropiados

A veces, hay personas que hacen preguntas o comentarios sin pensar demasiado, sin conectar con quien tienen delante. Es algo que pasa en estas fechas, y también, en otros encuentros familiares y sociales.

Si en estas Navidades te encuentras en esta situación, si te sientes mal ante una pregunta incómoda o fuera de lugar, quiero que tengas claro que realmente, esa pregunta habla más de la otra persona que de ti. Tal vez, ese comentario desafortunado provenga de sus pocas habilidades sociales, de emociones que a esa persona le es difícil gestionar o, simplemente, de hablar sin pensar.

En tu mano está el responder, el evitar o el cambiar de conversación hacia donde tú te sientas más cómodo. Te propongo que hagas lo que te haga sentir mejor a ti, que pongas el límite que tú desees y necesites.

3. Ábrete a la flexibilidad y la escucha interior

En estas fechas, muchas personas temen perder el control con las comidas. Existe un sentimiento de pertenencia asociado a la mesa familiar cuando, realmente, los vínculos están en la conversación, en el encuentro, en el juego.

¿Qué te propongo, entonces? Por una parte, que rebajes tus expectativas. Que te escuches con amor, que observes y que selecciones con calma aquello que te apetece. ¡Y que lo disfrutes!

Y, por otra parte, si te sientes nervioso, levántate un momento. Puedes salir al balcón, ir al baño… Pon atención a la sensibilidad y los detalles que te envuelven, observa, y participa en aquellas conversaciones que te apetezcan, donde te sientas más cómodo.

Una oportunidad para cuidar, respetar y soltar

Antes de finalizar este artículo, quiero compartir contigo algunas reflexiones sobre tres conceptos que seguramente estarán presentes en esta Navidad de 2020, año de pandemia, en el que es posible que te preocupe la posibilidad del contagio a raíz de las reuniones familiares, y la incertidumbre ante el futuro.

Estos tres conceptos son el respeto, el duelo, y el tener que soltar (aunque sea, temporalmente) algunas tradiciones.

El respeto

Pienso que esta situación puede convertirse en una oportunidad para fomentar el respeto por las diferentes decisiones: usar mascarilla en las reuniones familiares, mantener la distancia…

Todas las opciones son válidas y respetarlas ayudará a que cada persona se sienta cómoda con la manera en que elige y necesita cuidarse, y cuidar a los demás.

El duelo

En muchísimos hogares, esta será la primera Navidad sin un familiar, y ello significa que habrá un duelo por esta persona. Te propongo que no intentéis llenar ese vacío a través de la comida, que busquéis una forma de recordar a tu familiar desde el amor.

La mesa navideña no es solo comida: también alberga tradición, símbolos, recuerdos… Y también, decoración y detalles, si es lo que te gusta y te apetece. Haz sitio a aquello que más te ayude a recordar, honrar o transitar el duelo.

Los encuentros más allá de la mesa familiar

Y, por último, habrá familiares que prefieran no asistir a la reunión, como también, en las familias numerosas es posible que este año se deban hacer diferentes reuniones simultáneas. 

Si es tu caso, puede que sintáis pena por tener que soltar tradiciones este año y no poder veros como os gustaría. Por eso, quiero invitarte a incorporar nuevas ideas, que os unan, aunque no podáis compartir la comida. Por ejemplo:

  • ¿Qué tal si hacéis un amigo invisible a domicilio, y abrís vuestros regalos en una videollamada?

  • ¿Y si establecéis reuniones fuera del horario de la comida para veros por videollamada con aquellas personas que están lejos? Quizás por la mañana, al abrir regalos de Papá Noel, mientras preparáis vuestros respectivos encuentros, o al acabar el día…

  • O, también, ¿por qué no dar un paseo al aire libre, cuidando las distancias, con aquel familiar que prefiere no asistir a la reunión familiar?

Tomes las decisiones que tomes, te invito a que sigas tu intuición, y que busques la manera de conversar con quien más quieres. Al hacerlo, es probable que os encontréis con nuevos instantes de invisibilidad cotidiana en el camino.

Espero que este artículo te acompañe a lo largo de los próximos días, y te ayude a encontrar aquello que te haga sentir mejor. Mi mayor deseo para ti es que te escuches, te cuides y te protejas. Durante la Navidad, y más allá de ella.


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