PERSONALIZACIÓN DEL APRENDIZAJE

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A tenor de la gran aceptación con la que contó el post del viernes pasado; nuevamente, recuperamos un post de nuestro querido y admirado profesor Javier Tourón, que fue publicado en 2014. Hoy, el estudio del infográfico que nos muestra nos sirve de excusa para el análisis. Nos parece oportuno recordarlas aquí –como una lectura estival–, para su reflexión y debate. Esperamos que sea de su agrado.

INED21

Hace unos días Raúl Santiago y yo nos pusimos a traducir este infográfico que ahora incluyo y que fue originalmente realizado por Mia MacMeekin, tal como puede verse al pie del mismo. Lo hemos adaptado y lo reproducimos aquí con su amable autorización.

Es tan claro y es tan expresivo que no precisa comentario. Quizá esta exclamación que podría dirigirte cualquier alumno, pero en particular esos que ya sabes que aprenden más, con más profundidad, más rápido, con más interés y motivación, etc., sí esos que son más capaces y que no puedes seguir ignorando:

¡Personaliza mi aprendizaje,

por favor!

Además, ¿sabes qué?, si te tomas en serio este tema acabarás mejorando la atención a las necesidades educativas de cada uno de tus estudiantes. ¡No me parece poco estímulo!

Aquí te dejo el infográfico para que lo estudies y si le dedicáis unas cuantas sesiones de trabajo en el equipo los profesores de tu centro, mejor.

 

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Ir a la fuente / Author: Javier Tourón

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RESEÑAS DE LIBROS PARA EL MUNDO EDUCATIVO-22

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22

RESEÑAS DE LIBROS PARA EL MUNDO EDUCATIVO

Cuando leo un libro que me gusta, suelo hacer una reseña para que mi mente no lo olvide, para dejar constancia de aquello que me ha llamado la atención y, también, me sirve como ejercicio de estructuración de mi propio pensamiento, debo destacar aquello que me ha entusiasmado y relacionarlo con mi propia experiencia personal.

Una de mis últimas lecturas ha sido: «Libertad emocional. Estrategias para educar las emociones» de Ferrán Salmurri.

RESEÑA

Por mucho que haya cambiado el mundo, nuestras emociones parecen estar en épocas primitivas, seguimos sintiendo y sufriendo con miedos, odios, sentimientos y emociones que suponen un obstáculo en nuestro bienestar y que nos hacen tener comportamientos inadecuados.

Pero ¿cómo liberarnos de las prisiones y las tiranías en que a veces se convierten nuestros sentimientos y emociones?

Hoy la ciencia tiene conocimientos suficientes para que podamos avanzar en este camino y podamos, mediante estrategias racionalizadas, sentirnos libres de las ataduras que, emocionalmente, nos estén impidiendo nuestro propio desarrollo.

De este tema nos habla el autor del libro, Ferran Salmurri, psicólogo clínico de 57 años,  que trabaja en el Hospital Clínic de Barcelona. Es pionero en España en la investigación de estrategias para educar las emociones, es también autor de un novedoso programa para su aplicación en las escuelas.

Nos pasamos parte del tiempo que estamos ante los menores dándoles órdenes y riñéndoles, incluso poniendo en duda la confianza que depositan ante nosotros. De todos es sabido que proyectamos expectativas con ellos y ellas que, si no se cumplen, nos sentimos defraudados y –en algunos casos– hasta nos enfadamos, porque no llegan a ser el modelo que nosotros, los mayores, habíamos pensado que serían.

SENTIRSE ACEPTADOS

Los menores necesitan sentirse aceptados, queridos, comprendidos y debemos ayudarles a aprender de sus errores, sin olvidar que somos modelos y que ellos y ellas repiten nuestros comportamientos. ¿De qué me sirve enseñarles que hay que ser honestos, si les acabo de decir que si llama alguien le digan que no estoy? «Enseñar honestidad con mentiras no es precisamente lo más coherente y honesto».

En el libro, se dan algunas pautas que nos pueden ayudar en la educación de los menores: ante conductas inadecuadas por exceso; ante conductas inadecuadas por defecto; sobre el ejercicio adecuado de la autoridad, sin llegar a ser autoritario; sobre contratos, limitaciones y libertades que se pueden llevar a cabo, especialmente con los adolescentes; sobre la forma de negociar la convivencia…

ÍNDICE DE FELICIDAD

En otro apartado, se nos habla de cómo podemos hacer para mejorar el índice de felicidad de los menores: mejorando su autoestima, ayudándoles a que la vida les funcione, sabiendo superar incluso los fracasos y sus consecuencias emocionales, ofertándoles un abanico de actividades para que descubran en cuáles de ellas se sienten mejor; mejorando el autocontrol de su propia conducta y haciéndoles ver las consecuencias negativas que pueden llegar a darse en caso de no cumplir los acuerdos; cómo si los acostumbramos a relajarse pueden llegar a controlar sus emociones y comportamientos.

El profesorado debe recibir la suficiente información para poder tratar al alumnado de forma emocional, tanto si llegan a tener trastornos como si no, no se trata de que hagan diagnósticos ni tratamientos terapéuticos que competen a otros profesionales, se trata de que sepan llegar al alumnado pudiendo establecer un clima de convivencia que favorezca el aprendizaje en cada una de las etapas educativas.

Al final del libro, se nos dan unas conclusiones que podemos enseñar a los menores. Entre ellas: Somos lo que practicamos, el cerebro se hace día a día (aprendemos, practicamos e interiorizamos), tienes derecho a ser diferente (no te compares con nadie), expresar sentimientos no es ridículo, nuestro estado de ánimo depende de nosotros mismos, expresar lo que sentimos nos hará sentir bien, si estás tranquilo podrás pensar mejor y defender tus derechos de forma adecuada y eficaz…

«Debemos reconocer que tenemos mucho trabajo por delante. La libertad emocional no se consigue en tres días, del mismo modo que la educación emocional no tiene fin. Es una actitud personal decidir si el camino merece el esfuerzo. Ser espectadores de la vida o ayudarnos y ayudar a crear una vida mejor para nosotros mismos y para los demás».

En resumen, trabajar la libertad emocional nos hará más felices y más libres para la convivencia y el desarrollo personal, es por tanto necesario trabajarla en las familias y en los centros educativos porque de nada me sirve tener muchos conocimientos en mi cerebro si no sé comportarme de forma adecuada, si no sé convivir con los demás, si no sé relacionarme con los demás y transmitirles mis pensamientos…

Es un libro que nos da pautas prácticas para la convivencia tanto en las escuelas como en las familias y en la sociedad. Es recomendable para todas aquellas personas que crean que las personas somos diferentes y como tales hemos de educarnos y desarrollarnos, respetando las pautas socialmente establecidas para el buen clima de la comunidad.


N. del E.: En esta colección, Reseñas de libros para el mundo educativo, podremos disfrutar tanto de la recomendación de nuevos títulos, como de la crítica constructiva de algunos otros. 

N. del E.: Dolores Álvarez Peralías es la autora de las reseñas contenidas en la serie Reseñas de libros para el mundo educativo –a la que pertenece este post–; y quien, generosamente, las ha compartido con INED21. Le agradecemos, profundamente, su generosidad y le felicitamos por su profesionalidad y la honda sensibilidad que proyecta en sus trabajos. Como siempre, un lujo.

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Ir a la fuente / Author: Dolores Álvarez Peralías

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Pérdida de significado, necesidad de cierre cognitivo y extremismo

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Manuel Moyano (a) y Humberto M. Trujillo (b) (a) Dept. de Educación, Universidad de Córdoba, España (b) Dept. de Metodología Read More →

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Ir a la fuente / Author: Ciencia Cognitiva

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LA HIGIENE COMO UNA COSMOGONÍA

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VELAR POR LA HIGIENE

Moscas, arañitas y pececillos de plata

Lo confieso: muy limpio, no soy. Mi mujer me lo recuerda constantemente. No es que descuide la ropa interior o las manchas de la camisa o mi propio cuerpo, es que el polvo no me molesta demasiado y convivo bastante bien con pequeñas moscas, arañitas y pececillos de plata. Con reservas, a éstos los reprimo para que no se me coman los libros y de las moscas grandes, peludas y mosquitos de patas largas huyo literalmente despavorido.

Y reconozco que una de las misiones del maestro es velar por la higiene. Etimológicamente, significa ‘salud’ y la humanidad no ha despegado hasta que no la ha tenido suficientemente en cuenta. Nos va la vida. No hay más que leer el magnífico ensayo de Georges Vigarello Lo limpio y lo sucio (Alianza Editorial, 1991) para ver cuánto nos ha costado reconocer a nuestros peores enemigos en el mundo.

Siempre supimos defendernos de los seres más grandes y aparentemente más amenazantes, pero no se podía luchar contra lo que no se veía.

Hasta el siglo XIX, no se entendió plenamente que el olor era una presencia amenazadora. Servía a los perros para perseguir presas con gran aprovechamiento para el deporte cinegético de los aristócratas, pero nadie intuía que el aristócrata mismo pudiera ser presa –a su vez– de una horda disimulada y paciente que podía acercarse entre olores dudosos. Nadie veía en los brotes de peste o de cólera una auténtica montería inversa.

Incluso Darwin desconocía hasta qué niveles microscópicos y omnímodos se extendía el gran juego de la selección natural. Sí, señor, si la vida es un cosmos, la historia es una cosmogonía.

Desde los inicios, el ser humano se ha encontrado pariente y hasta feudatario de los grandes seres, el león, el búfalo, el jaguar, el elefante, el rey mono… En algún momento, entendió que podía aspirar al gran trono de la creación dominando y encarcelando a los grandes mamíferos, persiguiéndolos y eliminándolos. Lo demás eran bichos. Pero cuál no fue la admiración de los investigadores del siglo XVII cuando vieron con los primeros y rudimentarios microscopios que un simple piojo podía ser una maravilla de arquitectura viva con sus partes tan bien formadas que movían a admiración (Laura J. Snyder, El ojo del observador, Acantilado, 2018).

Y aún la del pañero holandés Leeuwenhoek, el aficionado mejor microscopista, que por la misma época descubrió los primeros infusorios y bacterias. Fue un descubrimiento tan extraordinario que se tardó dos siglos en asumirlo del todo. A mediados del XIX Ignaz P. Simmelweiss entendió la causa de la muerte puerperal, de tantísimas mujeres que eran atendidas en el parto, sin ninguna pausa, por médicos que acababan de tratar a enfermos de infecciones (miasmas)… sin haberse lavado las manos. Algo se traían en ellas. Pero se necesitó una demostración irrefutable que no llegó hasta los experimentos de Pasteur de 1861.

No se trataba sólo de controversias eruditas como la generación espontánea que quedó definitivamente desacreditada, sino de una revelación definitiva: la inmensa mayoría de los seres humanos había muerto siempre y moría víctima de una lucha invisible y casi cósmica entre los reyes del mundo macroscópico y las ordas (orcas?) de un mundo casi desconocido por lo pequeño que era.

¿Quién podía intuir que el conjunto de esos seres microscópicos tuviera en el mundo un peso enormemente superior al de todos los seres humanos juntos?

LUCHA CONSCIENTE

Y comenzó la lucha consciente. Siempre se había supuesto que el agua era un buen aliado. Ahora sabemos que está compuesta de partículas más pequeñas, más numerosas y mejor trabadas que todos esos enemigos invisibles. Apenas se le escapa nada. Los habitantes del desierto utilizan arena fina, que es lo más parecido al agua en el mundo sólido y también se lleva muchas cosas por delante. Como el agua, puede sumergir casas con sus olas, pero se toma mucho más tiempo. Como el agua está formada por partículas muy finas (Leeuwenhoek las tomaba como unidades de comparación para medir los animálculos microscópicos), aunque no estén trabadas por ninguna fuerza electromagnética. Muy pronto también, se descubrieron los jabones (tal vez en Babilonia, 2.800 años a.n.e.), sales hechas de grasa y álcali que pueden aliarse con el agua y disolver lo que ésta no podría, como la grasa o las colonias de seres infecciosos que, como orcos de la Tierra Media, se agrupan en legiones casi indisolubles. El jabón puede desactivarlas. Pero cuando esas legiones se te metían dentro, la guerra era casa por casa, célula por célula. La humanidad parecía inerme, especialmente después de la espantosa gripe de 1918 que si no aterrorizó más fue porque la humanidad venía de aterrorizarse a sí misma.

AVENTURA DE DIOSES Y HÉROES

Sí, señor, si la vida es un cosmos, la historia es una cosmogonía.

A estas alturas, si yo fuera niño, estaría aterrado. Pero no hay por qué temer… de momento. Esos pequeños orcos son, eso, pequeños. Cualquier ataque que protagonicen, aunque no se vea, es muy lento y el mundo humano está muy preparado. Lo comprobé cuando de joven intenté ver microbios en el agua del grifo y sólo pude ver raras estructuras vagamente verdosas, probablemente los pocos cadáveres inocuos que no se habían disuelto en los procesos de desinfección del agua pública. Son seres muy débiles y les cuesta muchísimo tiempo juntarse en cantidades suficientemente grandes para hacerse peligrosos.

En la Edad Media lo conseguían, pero hoy… sólo en poquísimas partes del mundo. Además, antes de la Gran Guerra que vino después de la Primera Gran Guerra, un sabio descubrió la «espada mágica universal» para matar seres microscópicos: el antibiótico, ese hongo que se podía introducir en el cuerpo, se reproducía tanto o más rápido que nuestros enemigos y lo eliminaba también «casa por casa».

En fin…

Hay una diferencia entre que yo les imponga a mis alumnos unas normas de higiene, simplemente, o que –además– les explique una historia fantástica y real de la que son protagonistas. La higiene pasa de ser, entonces, de una simple disciplina a una auténtica aventura de dioses y héroes.

Y cuidado con pasarse, porque hay que enseñarles que hay también muchísimos «orcos» buenos en esta historia que merecen vivir; y que, sin ellos, nuestra vida sería peor. Por eso, no me arrepiento de no ser excesivamente limpio y de saber convivir con todo lo que no me ataca y hasta un poco con ello. Los budistas barren el suelo para no pisar insectos. Yo intento respetar a los insectos que no se meten conmigo (o no me dan pavor).

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Ir a la fuente / Author: Josep Maria Turuguet

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TU LIBERTAD EMPIEZA CUANDO ERES CAPAZ DE ROMPER TUS MIEDOS

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DÍAS FANTÁSTICOS

En ocasiones,

no planificar tiene su premio

Termino unos días de vacaciones increíbles… Confieso que este año he llegado al mes de agosto sin haber planificado nada, sin saber qué haría con estos días de descanso. Y, en el último momento, acepté la invitación que tenía desde hace tiempo de amig@s mí@s para ir a la Costa Brava (Girona).

Es maravilloso compartir tiempo con personas a las que quieres, y te quieren, pero con las que es difícil coincidir… Han sido unos días fantásticos, en los que me he dejado mimar, solo puedo agradecer de corazón a mis anfitriones tantos detalles.

Fue llegar, cena con un gran amigo y mi primer regalo: noche de concierto en el Festival de Torroella de Montgrí, el auditorio Espai Ter completo, y nosotros en primera fila… para disfrutar a Brahms y a Schubert a través de The Brahms Project, una velada maravillosa.

NO SON COSAS

Conversaciones y sobremesa con magia

Seguir en los días siguientes con mañanas de playa –playas preciosas en l’Estartit y Begur–… todo perfecto. Incluso aunque llueva, porque están los chiringuitos frente al mar para tomar una copa disfrutando de las vistas –existe un plan B para todo, especialmente cuando estás con alguien que tiene magia–.

Comidas en sitios preciosos, descubriendo los vinos de l’Empordà, disfrutando de largas conversaciones y sobremesa con magia… parece que no se puede pedir más, ¿verdad? Pues sí, todavía hay más… y es que no hay mejor regalo que una experiencia única y diferente. Siempre he estado convencida de que los mejores regalos no son cosas

BAUTIZO

Experiencia bajo el mar

Lo más increíble de la semana… Probar el buceo es una experiencia altamente recomendable. Para empezar, un bautizo de mar, aprender en un día cómo funciona eso de bucear… os animo a practicarlo, es más que genial. Y si os decidís, os recomiendo ir al mejor centro de l’Empordà: Aquatica Illes Medes, porque la experiencia es allí única, y el equipo de instructores marcan la diferencia.

Yo tuve la suerte de estar con un gran instructor, Sergi Barrera, biólogo marino, con el que además de aprender a bucear, no dejas de aprender sobre la flora y la fauna marinas, un pozo de sabiduría. Primera parte en una piscina cubierta… y yo que no podía ni moverme con todo ese equipo: neopreno, aletas, gafas, 6 kg de peso en la cintura, una bombona de aire que pesa unos 15 kg… digamos que mi predisposición para el buceo es cero, en fin, que empecé a sentirme rarísima e incluso asustada.

Y después, en barco hasta las Illes Medes para bucear en un paraje único. Uno de los destinos TOP para bucear en Europa, por la riqueza de su paisaje y su fauna, la belleza de l’Estartit es imposible de encontrar en otros sitios. Llegamos, y es el momento de saltar al agua -con todo ese equipo que te parece tan extraño a ti, tan incómodo…- y mi cabeza se negaba a hacerlo, os lo aseguro… Me costó dar ese paso, suponía vencer un miedo realmente potente que me dominaba en ese momento…

MIEDO

El miedo es una facultad innata que compartimos los humanos con todos los animales, y que nos advierte ante una amenaza. Según la definición de la RAE, significa ‘angustia por un riesgo o daño real o imaginario’, y en su segunda acepción ‘recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea’.

Y es que no solo sentimos miedo en situaciones excepcionales, el miedo nos acompaña también en nuestro día a día con más frecuencia de la que desearíamos. El miedo es el culpable de que –muchas veces– no nos atrevamos a hacer lo que realmente deseamos.

Seguro que lo has sentido en alguna ocasión. Sucede algo maravilloso, tienes la posibilidad de dar un paso hacia delante hacia algo que te apetece, que deseas sinceramente y, sin embargo… sientes miedo. ¿Cómo es posible? ¿Cómo podemos sentir miedo de hacer que lo queremos hacer?

«Ponemos barreras para protegernos de quiénes creemos que somos. Luego, un día, quedamos atrapados tras las barreras y ya no podemos salir».

El caballero de la armadura oxidada

Las experiencias previas son las que nos pueden bloquear en momentos así, las que nos llevan al temor de realizar una acción determinada.

INDEFENSIÓN APRENDIDA

Es interesante recordar el concepto de «indefensión aprendida» de Martin Selligman, psicólogo americano, para comprender cómo las personas nos paralizamos ante determinadas situaciones, cómo dejamos de actuar y de hacer aquello que nos llevaría a nuestro bienestar.

Los estudios que realizó Martin Selligman con perros se han convertido en mundialmente conocidos. En su estudio, los perros se dividían en tres grupos: los de la jaula A recibían una descarga eléctrica, algo que podían detener si apretaban una barra con el hocico –lo aprendieron muy rápidamente–; los de la jaula B recibían una descarga eléctrica, pero no podían detenerla; y a los de la jaula C no los sometieron a ninguna descarga. Al día siguiente, a todos los perros los encerraron en una jaula con dos zonas: una con descargas y otra sin ellas. Bastaba con saltar una barrera. Los perros que habían estado en las zonas A y C saltaron sin problemas. Los de la B ni siquiera trataron de escapar. Se abandonaban a su suerte, se sometían de inmediato sin ni siquiera intentar escapar. Habían «aprendido» que no tenían control sobre sus vidas.

El Dr. Seligman realizó también un experimento con humanos. A un grupo de voluntarios les hicieron entrar en una habitación con ocho puertas de salida. Emitió un ruido ensordecedor, ante el cual las personas trataron de salir, pero encontraron que las puertas estaban cerradas. Mientras se sentaban de nuevo, Seligman y su equipo abrieron las puertas.

¿Cuántos voluntarios intentaron abrirlas de nuevo?

Ninguno

Lo importante de estos experimentos es que comprobar cómo nos marcan nuestras creencias, que se fundamentan en experiencias previas. Nuestras creencias impulsan nuestros actos y nuestra conducta para producir ciertos resultados. Y, en muchas ocasiones, tenemos miedo a hacer algo por culpa de experiencias anteriores, sin detenernos a pensar que la situación que tenemos delante de nuestros ojos no es la misma que teníamos ayer.

Tal vez, nos pasa a todos… el miedo nos invade ante aquello que queremos hacer. Por ello, es necesario recordar lo que nos muestra la psicología, con trabajos como los de Selligman.

Creo que ya va siendo hora de

atreverse a hacer lo que quieres hacer…

Eso que tanto te asusta, que tanto miedo te da… puede ser justamente lo que necesitas hacer y, en el fondo, lo sabes.

HAZLO IGUAL

Aunque tengas miedo, hazlo igual…

Extracto de mi libro ¡Vamos!

Ante algo nuevo, ante un cambio o ante determinadas acciones, sentimos miedo.

El miedo es una emoción muy presente en nuestras vidas que nos impide hacer muchas cosas. Un paso muy importante para conseguir nuestro objetivo es atrevernos a vencer el miedo.

Preferimos evitar el miedo y nos instalamos en nuestra zona de confort. Permanecer en la zona de confort NO es equivalente a estar confortables, sino que significa que nos instalamos en una rutina determinada, a la que nos acostumbramos y no nos atrevemos a salir de ella. Es posible que esa rutina no tenga nada de confortable.

El miedo es una de las emociones más básicas. Es una emoción que tiene una función fundamental: la supervivencia. Sin miedo, viviríamos de forma demasiado temeraria y podríamos poner en peligro nuestra vida.

El miedo es una emoción básicapasiva primaria, que se encuentra en todas las culturas y que tiene consecuencias sobre el organismo. Es una emoción desagradable, ya que nos hace sentir mal –aunque eso no la convierte en una emoción negativa, ya que sentir emociones siempre es necesario– y que nos paraliza ante una determinada acción. 

El problema no está en tener miedo, sino en el efecto que éste tiene en nuestras vidas…

El miedo tiene su función: nos hace actuar con prudencia y nos previene de posibles riesgos. Sin embargo, no podemos permitir que el miedo se apodere de nosotros en cualquier circunstancia.

Por ejemplo, una persona que lleva años en el mismo puesto de trabajo. El trabajo no le acaba de satisfacer ni de llenar, pero es el trabajo que conoce, está en su zona de confort. Se sentiría mejor en un trabajo que le motivara, pero para ello tendría que salir de la zona de confort, buscar otras opciones, esforzarse por conseguirlas… y eso requiere coraje, reunir la valentía necesaria para cambiar de trabajo. Y muchas personas no se atreven a hacerlo.

Vencer el miedo es posible. El secreto está en sentir el miedo y hacerlo de todos modos.  Nos lo explica Susan Jeffers en el libro del mismo título «Aunque tenga miedo, hágalo igual».

Susan Jeffers, psicóloga norteamericana, que consiguió situar este libro como bestseller. Ella explica que pasó una parte de su vida resignada a vivir insatisfecha, sin atreverse a hacer lo que quería hacer, por miedo. Hasta que un día decidió dejar atrás ese miedo, convirtió sus ideas en realidad y se animó a explicarlo en un libro que la convirtió en autora bestseller a nivel internacional.

Si realmente quieres conseguir tus objetivos, debes atreverte a hacer aquello que quieres hacer, aunque sientas miedo… 

Los nuevos retos siempre dan miedo. Y el miedo nunca desaparecerá mientras sigas creciendo, mientras sigas experimentando algo nuevo. Porque crecer es salir de tu zona de confort, asumir incertidumbre y esforzarte sin garantía de éxito. Tus objetivos están más cerca de tu alcance si tienes una idea clara y precisa de lo que deseas y una enorme fuerza de voluntad para perseguirlo. Nada es fácil, pero la cuestión es encontrar el modo de hacerlo…. y hacerlo.

Sé que la recomendación puede parecer muy simple, pero no lo es. Es cuestión de tenerlo muy presente en nuestra mente. El miedo es algo natural, instintivo… pero si quieres realmente hacer algo nuevo, deberás romper ese miedo.

Y es que la vida tiene mucho de lucha constante contra el miedo, en distintas circunstancias y en diferentes momentos de nuestra vida.

LA LIBERTAD

La libertad es un combate continuo

Y esta es la frase que, casualmente, apareció en mi pantalla un día de esta semana cuando abrí Twitter:

En el fondo, Harry, ¿cómo se convierte uno en escritor?

No renunciando nunca. Mire, Marcus, la libertad, el deseo de libertad es una guerra en sí mismo. Vivimos en una sociedad de empleados de oficina resignados y, para salir de esa trampa, hay que luchar a la vez contra uno mismo y contra el mundo entero.

Fragmento de «La verdad sobre el caso Harry Quebert», de Joël Dicker

LO QUE QUIERES HACER

Una reflexión sobre la libertad

La libertad es un combate continuo del que somos poco conscientes.

No pude evitar compartirla enseguida, me parece tremendamente real. No puede haber libertad sin esa lucha por conseguirla… sin vencer el miedo por hacer lo que quieres hacer.

…¿y mi experiencia con el buceo?

Creo que ya os podéis imaginar que vencer ese miedo tuvo premio. A pesar del miedo –de verdad que estaba asustada– de saltar al mar con todo ese equipo engorroso encima –por el peso y, especialmente, por esas aletas enormes–, saltar valió la pena.

Por supuesto, el mérito no es todo mío, porque Sergi hizo un trabajo extraordinario conmigo y consiguió que confiara en mí misma, me sumergiera y disfrutara de 45 minutos de silencio y paisaje submarino. Una experiencia increíble… es difícil sumergirte al principio, porque debes ir vaciando los pulmones y eso cuesta más de lo que parece.

Tu cabeza va oponiendo resistencia y se niega a probar algo desconocido, –en vez de soltar aire, vas aspirando más– y debes ir superando esa resistencia mental. Después de unos minutos, yo creía que no me había sumergido, porque fue todo muy tranquilo, hasta que, en un momento dado, se me ocurrió mirar hacia arriba, por encima de mi cabeza y descubrí que sí había bajado a unos metros de profundidad… y en ese momento te das cuenta de que lo único que debes hacer es concentrarte en respirar y que no puedes hacer nada más… no puedes hablar, no puedes hacer varias cosas a la vez, no…  

Para alguien como yo –y probablemente como tú–, que estoy siempre sin parar, que me cuesta desconectar, una actividad como el buceo es extraña, sorprendente… y liberadora. Relajarte, concentrarte en respirar y admirar la belleza que te rodea: agua azul, peces, la luz que ilumina el fondo del mar… sin palabras.

Debería ser una práctica obligatoria, para aprender a relajarte, a respirar, a observar y a estar contigo mism@, ya estoy pensando en cómo integrarla en alguno de mis cursos… Yo voy a volver tan pronto como pueda. Una experiencia única.

Para disfrutar del mar, como de la vida… es necesario vencer el miedo.

Tu libertad empieza cuando eres capaz de romper tus miedos.

Si no rompes esos miedos, no harás eso que quieres hacer…

La libertad es un combate continuo… contra el mundo y contra ti mism@

atrévete a ganarlo.

Qué suerte no haber planificado nada para estos días, a veces es mucho mejor dejarse llevar y resulta que todo sale perfecto…

Creo que lo grande de la vida

es eso que vamos encontrando sin querer…

mientras buscamos lo que creemos necesitar.

Creo que necesitaba unos días así… Mi vuelta está siendo dura, ya echo de menos esos momentos, esas playas y esa magia. La vida merece la pena por momentos así… y por esas personas que te hacen ver el mundo de un modo distinto y que saben convertir en especial cualquier momento

Y hoy –aunque estos días la música que más hemos escuchado ha sido Bruno Mars y Els Amics de les Arts– la canción solo puede ser esta:

Beyond the sea

Somewhere…

beyond the sea

Somewhere…

waiting for me

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Ir a la fuente / Author: Marta Grañó

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EL TAMAÑO, ¿IMPORTA?

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RATIOS

Nuestro sistema educativo

Según los datos ofrecidos por el Sistema Estatal de Indicadores de Educación 2018 publicados por el Ministerio de Educación y Formación Profesional (Instituto Nacional de Evaluación Educativa y Subdirección General de Estadística y Estudios) en julio, podemos extraer lo siguiente en torno a las ratios de alumnos en las distintas enseñanzas de nuestro sistema educativo.

I

GRUPO-AULA

Ratio alumnado por grupo-aula

Para la OCDE, el tamaño de la clase es un tema muy debatido y que despierta gran interés por su potencial influencia en el rendimiento del alumnado. Distintas pruebas de evaluación educativa demuestran que, en general, esta influencia es escasa, excepto sobre grupos específicos de alumnos, ya que, la mejora en el rendimiento de los alumnos es poco perceptible. El tamaño de la clase importa sólo cuando éste es considerable. En España, hemos retrocedido en este estándar de calidad relativa, pasado de una ratio de 20,7 alumnos en E. Primaria en el año 2005 a 21,9 en el año 2016. En la ESO igualmente se ha aumentado la ratio de alumnos por grupo-aula, de un 24,6 en el año 2005 a un 25,3 en el 2016.

En el curso 2015-16, las etapas educativas con mayor número de alumnos por grupo son ESO y Bachillerato, con 25,3 y 26,6 alumnos respectivamente. Le siguen E. Primaria (21,9), Ciclo Formativo de Grado Superior (21,3), Ciclo Formativo de Grado Medio (20,7) y E. Infantil (18,2), en orden decreciente según el número medio de alumnos por grupo. Los grupos de menor tamaño medio aparecen en FP Básica (11,4). Otros Programas Formativos (11,5) y, especialmente en E. Especial, con 5,5 alumnos de media.

En el análisis de las enseñanzas obligatorias por comunidad autónoma, en E. Primaria tienen un mayor número de alumnos por grupo las ciudades autónomas de Ceuta (27,0) y Melilla (28,2). Por el contrario, los grupos de menor tamaño corresponden a Extremadura (18,3), Castilla y León (18,6) y Galicia (19,6). Andalucía arroja una cifra de 22,2. En ESO, Melilla (30,1) y Cataluña (28,0) presentan los mayores números medios de alumnos por grupo, mientras que los menores se observan en Extremadura (20,6), Galicia (21,1) y País Vasco (22,2). Andalucía ofrece una ratio de 26,3. En 2015 el número medio de alumnos por grupo en E. Primaria en la OCDE es de 21,1 y de 19,7 en los 22 países de la UE que forman parte de la OCDE.

Según la titularidad de los centros, el número medio de alumnos por grupo educativo en centros públicos y privados es similar en E. Infantil, ESO y Ciclos Formativos. La diferencia es de aproximadamente un alumno menos por grupo en los centros públicos respecto a los centros privados para FP Básica. Las diferencias son mayores en E. Primaria donde los grupos de los centros públicos tienen 3,7 alumnos menos que los grupos de centros privados, y en Bachillerato sucede lo contrario, pues los centros privados tienen de media 3 alumnos menos por grupo que los centros públicos.

Del curso 2005-06 al 2015-16, el número de alumnos por grupo ha descendido 1,4 alumnos por grupo en E. Infantil, se ha incrementado en 1,1 alumnos por grupo en E. Primaria y en 0,7 en ESO. Desde 2005-06, la diferencia en el tamaño de los grupos entre los centros públicos y los privados se ha reducido en las tres etapas estudiadas.

La ratio media es más baja para los centros privados tanto en la media de la OCDE (19,7 para privados y 21,2 para públicos) como de la UE (18,5 en privados y 20,1 públicos). Situación diferente se da en España, donde para los centros públicos es 20,8, entre las dos medias internacionales, y para los centros privados 24,6, claramente superior a las medias internacionales.

A pesar de este aumento en el tamaño de las clases, los resultados académicos y escolares en la última década han mejorado; entendiendo por parte de resultados académicos y escolares las tasas de titulación en ESO (69,2% contra 79,3%), las tasas de abandono escolar temprano (30,8% contra 18,3%), las tasas de idoneidad edad biológica/curso que se estudia (57,7% versus 67,5% a los 15 años) y las tasas de repetición (12,7% frente a un 8,8% en 4º de ESO).

II

ALUMNO-PROFESOR

Ratio alumno por profesor

Nos centramos ahora en analizar el número medio de alumnos por profesor a tiempo completo en las Enseñanzas de Régimen General no universitarias.

En el curso 2015-16 el número medio de alumnos por profesor en equivalente a tiempo completo está en 12,5 para el total nacional. Por comunidades autónomas, las que tienen menor ratio, por debajo de 11 alumnos por profesor, son Galicia, Principado de Asturias, Cantabria y Extremadura. En el extremo opuesto, por encima de 13 se encuentran Comunidad de Madrid, las ciudades autónomas de Melilla y Ceuta, Cataluña y Canarias. Considerando la titularidad, la media nacional de alumnos por profesor en los centros públicos está en 11,5 y en los privados se sitúa en 15,3. La comunidad con menor ratio en los centros públicos es País Vasco (9,3). En los centros privados las comunidades con menor número medio de alumnos por profesor son Illes Balears (13,7) y Cantabria (13,8).

En el curso 2015-16, los centros en los que se imparte Educación Primaria, ESO, Bachillerato y/o FP son los que tienen la mayor ratio de alumnos por profesor (16,7 alumnos), dado que la práctica totalidad de estos centros son de titularidad privada. La menor ratio se da en los centros de E. Infantil (9,3 alumnos) y, especialmente, en los centros específicos de E. Especial (4,1 alumnos).

En general, entre los cursos 2006-07 y 2015-16, la ratio alumnos por profesor se incrementa ligeramente en los centros públicos y desciende en los privados.

En el periodo comprendido entre 2006-07 y 2008-09 la relación alumnos por profesor en equivalente a tiempo completo tiende a disminuir ligeramente en los centros de ambas titularidades, pero a partir del curso 2009-10 pasa de 11,7 a 12,7 en el curso 2014-15, descendiendo a 12,5 en el curso 2015-16.

Entre los países de la Unión Europea, en el curso 2014-15, España, con 12,5 alumnos por profesor, se encuentra en la zona intermedia, con una ratio moderada-baja de alumnos por profesor en enseñanzas no universitarias. Las mayores ratios se dan en Reino Unido y Países Bajos, con más de 15 alumnos por profesor.

Entonces, si los recursos han disminuido ¿por qué han mejorado los resultados académicos? ¿Qué influencia directa tiene el gasto educativo en el impacto sobre los logros escolares a partir de un suelo mínimo? ¿Por qué en algunas comunidades donde el gasto educativo per cápita es menor, se obtienen mejores rendimientos? ¿Es el problema educativo español de índole presupuestario?

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Ir a la fuente / Author: Francisco Javier Fernández Franco

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EL APRENDIZ DEL SIGLO XXI

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Hoy recuperamos un post de nuestro querido y admirado profesor Javier Tourón, que fue publicado en 2014, algunas de las ideas allí expuestas no han perdido un adarme de su «frescor». Nos parece oportuno recordarlas aquí –como una lectura estival–, para su reflexión y debate. Esperamos que sea de su agrado.

INED21

DOMINIOS COGNITIVOS

Los tres dominios cognitivos para el aprendiz del siglo XXI’ es un post que apareció recientemente en el blog TeachThought y que me han autorizado a reproducir aquí, lo que les agradezco. El gráfico fue presentado originalmente por punyamishra.com. Tiene mucha relación con los temas tecnológicos de los que venimos hablando y la modificación de las escuela que es imprescindible, a mi juicio, para que nuestros estudiantes se puedan enfrentar con éxito al desarrollo social y a su propio desarrollo personal.

Los tres grandes dominios cognitivos para el estudiante del siglo 21 serían…

1

Conocimientos fundamentales (saber)

Alfabetización Digital / TIC, Conocimientos de materias básicas, conocimiento interdisciplar.

2

El conocimiento humanístico (valorar)

Vida / destrezas para el trabajo, conciencia ética / emocional, Competencia Cultural.

3

Meta Conocimiento (actuar)

La creatividad y la innovación, resolución de problemas y el pensamiento crítico, la comunicación y la colaboración.

UN APRENDIZ COMO ELLOS

Uso de este modelo en la clase

La forma más sencilla de utilizar este tipo de modelo en la clase es considerarlo como una especie de marco para la planificación, ya sea en una unidad, lección o actividad. De esa manera, se podría tratar de tener un equilibrio entre los tres ámbitos de conocimiento, o una unidad muy enfocada al conocimiento humanístico (un estudio novedoso sobre la novela Matar a un ruiseñor, por ejemplo), mientras que otra unidad de aprendizaje basado en proyectos se centra en la metacognición.

Pero desde un nivel más amplio y quizás más subjetivo, este gráfico puede servir como un recordatorio simple de que nuestro trabajo como profesores debe ayudar a los estudiantes a entender cómo conocer, valorar y actuar independientemente a pesar de que la mayoría de estos dominios parece que van más allá de las herramientas comunes de evaluación en el aula.

La gran idea de todo aprendizaje puede entonces comenzar con el conocimiento, lo que conduce a la valoración, que informa a la acción en las comunidades pertinentes.

Pues nada que añadir, excepto que el tipo de profesor que necesitaremos para ayudar a estos aprendices del siglo XXI, tiene que ser un aprendiz como ellos y disponer de tiempo para interactuar con sus alumnos, más allá de «simplemente» impartir unas lecciones siendo eternamente un «sage on the stage».

¿No nos suena esto al modelo de

aprendizaje invertido frente al tradicional?

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Ir a la fuente / Author: Javier Tourón

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RESEÑAS DE LIBROS PARA EL MUNDO EDUCATIVO-21

Publicado el

21

RESEÑAS DE LIBROS PARA EL MUNDO EDUCATIVO

Cuando leo un libro que me gusta, suelo hacer una reseña para que mi mente no lo olvide, para dejar constancia de aquello que me ha llamado la atención y, también, me sirve como ejercicio de estructuración de mi propio pensamiento, debo destacar aquello que me ha entusiasmado y relacionarlo con mi propia experiencia personal.

Una de mis últimas lecturas ha sido: «Educative Innovéision» de Jordi Martí.

RESEÑA

«Educative Innovéision» es un libro crítico con «todo» (¡Ayyyy… me acabo de dar cuenta que la inspección ha salido «de rositas»!), bueno, con casi todo lo referente al mundo educativo, es un libro reflexivo porque va argumentando la crítica y, a su vez, nos hace propuestas con las que podríamos actuar de forma diferente.

SENTIDO DEL HUMOR

Si conocemos al autor del libro, Jordi Martí (@xarxatic), de las redes sociales y de la lectura de su blog, veremos que esta obra es un fiel reflejo de lo que cada día va manifestando en ellas. La portada de Néstor Alonso (@Potachov) ya nos pone en disposición y nos hace una especie de relatoría gráfica de lo que vamos a encontrar en sus páginas.

La lectura es ágil y directa, siempre con buen sentido del humor y una cierta carga sarcástica, a pesar de la acritud de lo que cuente, así nos va llevando por sus pensamientos, creando ilusión para seguir el recorrido, sin desvanecer en la atención, que termina con ese gran «diccionario gamberro» que no tiene desperdicio.

Por cierto, gracias por las palabras dedicadas al EABE en este diccionario y por el tirón de orejas a la Administración que no escucha las propuestas de docentes, que cada día están en las aulas, intentando mejorar y transformar la educación de su alumnado.

TRANSFORMACIÓN POSITIVA

Me ha llamado la atención, y valoro positivamente, cómo una persona que no proviene en su formación inicial reglada del mundo educativo, se ha ido formando e investigando para poder aseverar cada una de las cuestiones que plantea, con fundamentos que a nadie deja indiferente, que crea un mundillo de opinión y reflexión sobre cuestiones que pertenecen a la educación y que son difíciles de tratar en ámbitos poco reflexivos.

En definitiva, creo que el libro hay que leerlo, hay que criticarlo y reflexionarlo, hay suficiente material como para estar hablando de la educación y tratar de mejorarla, eso que a muchas personas, circunscritas en este mundo, nos preocupa cada día; es recomendable para el profesorado y para aquellas personas que se sientan en la obligación de mejorar el mundo que les rodea, porque ya sabemos y está comprobado que si mejora la educación, puede ayudar mucho a la transformación positiva de la sociedad en general.

«La innovación educativa no es solo cuestión de cachivaches tecnológicos de última generación… Es cuestión de cambio de las prácticas habituales. Trabajar colaborativamente en un grupo ya es innovar. Salir a la calle… implicar a las familias… La materia prima para innovar somos nosotros, los chavales y sus familias».

«Un docente innovador es aquel que se adapta a la realidad del aula. Quien usa las herramientas que, en cada momento, ve más adecuadas. Quien sepa realizar una clase con los chavales para que al sonar el timbre se queden con ganas de más…».


N. del E.: En esta colección, Reseñas de libros para el mundo educativo, podremos disfrutar tanto de la recomendación de nuevos títulos, como de la crítica constructiva de algunos otros. 

N. del E.:Dolores Álvarez Peralías es la autora de las reseñas contenidas en la serie Reseñas de libros para el mundo educativo –a la que pertenece este post–; y quien, generosamente, las ha compartido con INED21. Le agradecemos, profundamente, su generosidad y le felicitamos por su profesionalidad y la honda sensibilidad que proyecta en sus trabajos. Como siempre, un lujo.

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Ir a la fuente / Author: Dolores Álvarez Peralías

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LA RELIGIÓN DEL SABER Y SUS ICONOS

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EL SABER

No se ofendan, puede ser que las religiones vayan como las instancias políticas, por niveles. Quizá aquí, en sentido contrario: primero religiones de base, universales y por encima, religiones de tradición. Como humanos, deberíamos empezar por lo obvio y lo que nos distingue, el saber.

Me refiero a la visión coordinada y ordenada de todo lo que puede conocerse a través del espacio y a lo largo del tiempo. Aquello para lo que sólo los humanos tenemos cerebro. Y ligarnos a ello fuertemente con el objeto de que un día todos lleguemos a adultos como filósofos y cosmopolitas (Lucca SCUCCIMARRA, Los confines del mundo. Historia del cosmopolitismo desde la antigüedad hasta el siglo XVIII, KRK, 2017). Más arriba están los niveles de la fe divina, aunque creer en la Humanidad como posibilidad ya requiere mucha fe (a veces, pienso que  mucha más que la fe en Dios).

Ya ven que me limito a insinuar cosas que me vienen con más fe que ciencia. Estoy en un viaje místico hacia algo en lo que pueda creer y confieso que me falta mucho para llegar a Dios.

NOSOTROS MISMOS

De Él sólo sé lo que me cuentan los que dicen saber algo, aunque no puedo evitar la sospecha de que lo sacan de dentro de sí mismos sin más. Un ex-obispo de mi ciudad hablaba de Dios con la misma pasión con que yo me sumerjo en la historia o las matemáticas, así que pienso que bebemos de la misma fuente, nosotros mismos.

O sea, que todos juntos, los humanos, bien podemos ser objeto de fe. No deja de parecerme absurdo que gente que se dice muy cristiana manifieste una franca desconfianza en el futuro de la Humanidad. Si negamos la realidad del Infierno es porque el Juicio Final espera a que estemos todos reunidos y Caronte, sin trabajo, se convierta en el último de los bienaventurados. Habrá que retocar la Capilla Sixtina y como Miguel Ángel resucitará no tendremos problema.

Me cuesta creer que Dios no sea inclusivo

SÓLO LA ESCUELA

Creer en la Humanidad como posibilidad ya requiere mucha fe.

Fíjense en que todos los filósofos han tenido como principal preocupación el Bien como base de la vida buena. Y el saber tiende a demostrar que no hay vida buena si no es para todos. Por eso, me parece que el mural curricular es un buen ídolo intermedio. Porque la institución escolar educa para la primera fe, la fe en la Humanidad, enseñando a participar en ella. Y el mural curricular no dirige, sino que indica el camino y es de todos, por lo que entre todos lo podemos modificar. Para bien. Y sabemos que el camino del bien está plagado de obstáculos y contradicciones porque es natural, no como el del mal, que suele enlosarse y parece bueno hasta que llega al precipicio, como aquella autopista de un dictador africano que, según me contaron, acababa abruptamente en la selva. Es un camino que se hace muy poco a poco y se rehace constantemente, pero mejora firmemente según se va haciendo. Y sólo la escuela puede acelerar ese proceso.

La escuela está para enseñar la vida buena que se basa en el saber. En el saber de los hechos del mundo y sus relaciones que demuestran continuamente que cuantos más participen mejor será esa vida.

Si las diferencias sociales se agrandan continuamente, la posibilidad de saber, también. Pero hay que saber bien. Y el buen saber es un saber que lo comprende todo.

UN CAMINO AL CIELO

Por eso, un currículo cuarteado y muy detallado es un mal currículo. El mural curricular representa el esfuerzo por destilar el saber plasmando «visión de mundo». Cuando seamos capaces de resumir visualmente en una imagen compuesta lo que pretendemos de nuestros alumnos de manera que les intrigue, les seduzca y les motive, la educación estará en un nivel superior. Es que sabremos mucho más sobre el Bien.

¿Es el mural curricular una infografía? Sin duda, es lo que sabríamos hacer ahora mismo y por ahí empezaremos seguramente. Pero debería llegar a más y es posible que ahora mismo no podamos imaginarlo. Ha de contener los símbolos que guíen, inciten, pauten y recuerden –día a día–, a los niños y al profesor, cuál es su camino sin perjuicio de discutirlo y modificarlo con buenas razones.

En cierta manera, es un camino al cielo. Igual que las imágenes divinas pueden resignificarse poniendo santos específicos, cirios y plegarias escritas, el mural curricular admite añadidos que puedan enriquecerlo a lo largo del curso: cumplimos contigo y, además, hemos añadido conocimientos de arquitectura. O Marina ha aprendido taquigrafía y se ha ofrecido a enseñarla a todo el que quiera. O Tomás ha aprendido a distinguir las setas y lo enseñará el viernes.

AGENDA DEL SABER

El mural no lista lo que hay que aprender en un curso, pero lo sugiere todo de manera que en cualquier momento uno lo mira y sabe si va muy atrasado. Y admite avisos, tachaduras y ampliaciones.

El mural es amigo pero se le trata con respeto, sólo está permitido enriquecerlo, no degradarlo. Si está clavado a un corcho, los añadidos han de estar a su altura estética. Él preside el templo y remite a todos los adminículos que están dispersos por la escuela: bibliotecas, ficheros, láminas, mapas, diccionarios, tutoriales, webs…

El mural curricular compromete a todos los alumnos. Cada cual lo complementa con su cartilla curricular, su agenda del saber.

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Ir a la fuente / Author: Josep Maria Turuguet

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QUE EL ÉXITO NO SE NOS SUBA A LA CABEZA

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«Todos los niños nacen artistas.

El problema es cómo seguir siendo artistas al crecer»

Pablo Picasso

HUMILDAD

Ser humilde es un rasgo de liderazgo, pero no sólo de liderazgo, sino es una actitud, un comportamiento de cada uno de nosotros, como seres humanos.

Nuestras historias son demasiado comunes: Después de años de duro trabajo persiguiendo el sueño, intentando auto-motivarnos para llegar a la cima del éxito –que tanto queríamos merecer, en nuestra época de estudiantes–. Esos tiempos de bonanza dieron lugar a otros en los que querer aparentar algo que no éramos, quién sabe. ¿Qué pasó con ser personas humildes?

Dentro y fuera de la red, todos por igual, nadie es mejor que nadie ni nadie es más especial que nadie, somos diferentes y  ahí radica la diferencia a la hora de definirnos. Tanto en la vida real, como ahora en la era digital.

Los vemos en todas partes, gente arrogante, con poca empatía, falta de humildad, falta de gratitud, aun siendo estas cualidades (empatía, humildad, gratitud) esenciales hoy en día, como lo han sido en tiempos pasados, y como lo serán en tiempos futuros.

EXPERTOS EN TODO

Estas personas que piensan que son tan especiales. Comprando lujosos «juguetes» para mostrar el éxito que han cosechado, y dejando a un lado a sus compañeros, amigos y colaboradores –quienes los han ayudado a alcanzar el éxito–. Abandonan los valores y principios que los han hecho con el éxito. Y lo que es peor, porque son exitosos en un «área» de su vida, llegan a pensar que son «expertos» en todo.

Tanto los que me conocéis en persona como los que no sabéis que programo los post con semanas o meses de antelación, en ocasiones me ha abordado el sentimiento de querer tirar la toalla, es decir, de dejar mi reto o «maratón de un post por semana»; he pensado «seguiré hasta cuando no me queden más fuerzas, seguiré escribiendo, conociendo lo que es la “muerte del escritor”» porqué ya lo sufrí hace años con «Instintos Laborales», y lo pasé mal, porque, de golpe, me vi que no podía ni quería escribir nada…

Gracias a un Tweet, que me alentó a seguir haciéndolo y a que no lo dejara, gracias, Pilar, por leerme «entre líneas»; gracias, Víctor, por hacerme seguir en el primer punto de inflexión, pero este es el tercer punto, lo positivo de todo, que tanto en los dos puntos de inflexión tenía y tengo los post o artículos programados con antelación, que nos dan tiempo a reflexionar.

Tiempo atrás hablábamos sobre que el reconocimiento comienza por nosotros mismos, hoy, quiero dar otro 1% más y es hablando y pensando en la forma en que, a veces, o pocas veces, no le damos importancia al reconocimiento, ya sea de personas, amigos, familia, o sobre la misma empresa u organización.

A veces, se revela la verdad cuando vemos las cosas se hacen mal, cuando vemos que, detrás de una organización, hay una falta de muchas cosas causadas posiblemente por el EGO de alguien que le da prioridad a una cultura del miedo dentro de la organización.

Lo vimos cuando hablábamos de la integración de la ética y de los valores en la organización para crecer ayudando, en el informe, el valor añadido: The importance of ethical leadership, publicado en the Institute of Leadership & Management (ILM)La importancia de un liderazgo ético, publicado por el Instituto de Liderazgo y Gestión (ILM), más de tres cuartas partes (77%)  dice que está «muy de acuerdo» o «de acuerdo», en que la percepción del público sobre el comportamiento ético va aumentado desde el inicio de la recesión en 2008.

Y todo ello lo resumimos en falta de humildad que es el tema sobre el que hoy estamos hablando, la importancia de ser humildes, aceptar la verdad, y de ayudar a hacer crecer a los demás; y todo ¿para qué? ¿Cuál es la finalidad? ¿Qué hemos de tener en cuenta?

Para sumar 1% más, sea de un listado, clasificación, o simplemente colaborando para ayudar a los demás.

Demasiado ego mata el talento, demasiado éxito no nos deja tocar de pies a tierra.

¿Por qué? Están tan enamorados de su propia imagen que su ego no encaja en la habitación. Por desgracia, un ego hinchado puede acortar la recompensa que estas personas han trabajado tan duro para alcanzar el «éxito».

La simple verdad, y la suerte es que no todo el mundo trata el éxito de la misma forma o manera, o manera de hacer las cosas.

Algunas personas que logran el éxito siguen siendo humildes, sin olvidar quiénes somos y de dónde venimos, para parar, mirar hacia adelante y ver que han de continuar si o si.

¿Los demás? Bueno, podemos aprender de sus y nuestros erroresdesde nuestros humildes inicios.

DESDE ABAJO

Siete empleos diferentes

Mientras nos estamos haciendo esta reflexión, me llegó una imagen de un directivo que decía que antes de llegar dónde estaba en la posición actual de trabajo, antes había tenido siete empleos diferentes, empezando desde abajo, algo que realmente me ha hecho sentirme identificado, porque el saber desde dónde empezamos y cómo empezamos nos ayuda a no perder nunca la perspectiva, a seguir pisando de pies a suelo y cada vez más fuerte, para saber que estamos en la tierra dónde estamos todos por igual.

El éxito es temporal,

es un viaje, no un destino

Cuando «algo» se convierte en un éxito, no nos dormirnos en los laureles. Tan pronto como tenemos nuestro ojo de la pelota, nos arriesgamos a perder nuestra ventaja. Hace un tiempo os hablaba de que el liderazgo es un viaje, no es un destino, hoy lo trasladamos al éxito.

Dejemos de alimentar nuestro ego. No nos aislemos de la realidad mediante la construcción de relaciones con las personas que atacan nuestro ego. Nos rodeamos de «gente “sí”» es como si nos rodeásemos de nosotros mismos. El aprendizaje no ocupa lugar, y la humildad tampoco.

Compitamos contra nosotros mismos. Cuando se compite contra los demás, es fácil hacer hincapié en ganarse la auto-mejora. Sin embargo, cuando competimos contra nosotros mismos, ambos ganamos.

Incluso los «expertos» tienen espacio para aprender. Nunca dejan de crecer.

Conozcamos nuestras limitaciones y admitamos cuando no sabemos algo.

Que nos va a ayudar a mantenernos de pies a tierra, conectados a la tierra; por lo tanto, a la realidad de nuestro día a día.

Escuchemos. Descubramos lo que otros tienen que ofrecernos, pidamos sus opiniones antes de abrir «nuestra boca» y de dar nuestra opinión. Esto demuestra que valoramos sus opiniones, así como su visión.

Nadie es perfecto. No dejemos que el éxito se nos suba a la cabeza. Seamos rápidos para disculparnos por nuestros errores.

Nunca vamos a aprender nada ni impresionar a nadie por poner excusas y desviar la culpa hacía alguien. Y un poco de humildad nos recordará que somos humanos, ni más ni menos.

Nadie es perfecto ni tiene la perfección, todos cometemos errores siempre.

Compartamos nuestro éxito. Podemos tener éxito, pero hay una buena probabilidad de que otros nos ayudaron a lo largo del camino. Encontrar formas creativas de compartir el crédito y sacar a la gente por la escalera del éxito junto a nosotros.

Recordamos nuestras raíces. Recordamos de dónde venimos y lo que hemos aprendido a lo largo del camino.

Ayudamos a los demás, por nuestros mentores. Siempre hay alguien que puede ser nuestro mentor en cualquier cosa.

Bajamos del caballo. Tratamos a todos con dignidad y respeto. Podemos tener éxito, pero eso no te hace mejor que nadie. También hemos de andar, caminar juntos, no montados siempre desde arriba.

Jactarnos todo el día de los éxitos es un gran error. Hay una diferencia entre la excitación y la jactancia. Sabemos que estamos emocionados por nuestro nuevo «juguete», pero otros pueden estar reduciendo sus necesidades básicas, seamos sensibles, ayudemos.

INTEGRIDAD

Créeme. El dinero y el éxito no pueden comprar la confianza de una persona o garantizar una buena reputación. Todo se gana a través de nuestras palabras y acompañadas de nuestras acciones. No hay nada más valioso en la vida que la integridad.

No lo habríamos de recordar, pero a veces, nos hace falta recordar las maneras y las formas, al igual que en el trabajo a la hora de ser humildes.

Muchos de nosotros venimos de orígenes humildes, ya sea por parte de familiares pasados, por nuestros comienzos, etc. Hacemos de una acción que de algo empecemos a ser nosotros mismos a través de la búsqueda del conocimiento, la integridad, el trabajo duro, y un poco de buena suerte.

Sí, la gente tiene todo el derecho a estar orgullosa del éxito que se han ganado o nos hemos ganado. Pero es importante tener éxito en perspectiva.

La simple verdad es que no todo el mundo trata el éxito de la misma forma. Algunas personas que logran el éxito siguen siendo humildes, sin olvidar quiénes son y de dónde vienen. ¿Los demás? Ah, bueno… Por lo tanto, seamos humildes. No dejemos que el éxito se nos suba a la cabeza.

«El talento se da a Dios. Sé humilde. La fama es dada. Estar agradecido. Los engaños son auto-determinados. Ten cuidado».

John Wooden

CÓMO SER HUMILDE

Bajar de nuestro caballo. Tratamos a todos con dignidad y respeto. Podemos tener éxito en un momento dado o en transcurso de un periodo, pero eso no nos hace mejores que nadie.

Ganarnos la confianza y el respeto. El dinero o un título no pueden comprar la confianza o el respeto de una persona. Esto lo ganamos con el tiempo, a través de nuestras palabras y acciones, ganarse la confianza y el respeto no es dar o implicar miedo en los demás, no es pisar a los que nos rodean, es darles confianza y respeto hacia los demás, con tiempo, nada se hace de la noche al día.

Dejamos de alimentar nuestro ego. No nos aislemos de la realidad mediante la construcción de relaciones con las personas que tienen un alto ego. Recordar que, rodearnos con toda la «gente “sí”» es igual que hablar con gente como nosotros, todos por igual.

Conozcamos nuestras limitaciones

Es importante saber lo que sabemos, y saber lo que no sabemos.

Escuchamos

Descubramos lo que otros tienen que ofrecernos y pidamos sus opiniones antes de ofrecer la nuestra. Esto nos demuestra que valoramos sus opiniones, así como su visión.

Competimos contra nosotros mismos

Cuando se compite contra los demás, es fácil hacer hincapié en ganarse a la auto-mejora. Sin embargo, cuando compites contra ti mismo, ambos ganan. Lo hemos visto en el caso del deporte, incluso los mejores atletas olímpicos se han tenido que enfrentar a sí mismos para poder ganar o batir récords mundiales.

Disculparnos por los errores

Nunca vamos a aprender nada ni impresionar a nadie por poner excusas y desviar la culpa hacia alguien que no seamos nosotros, culparnos a nosotros mismos por nuestros propios errores puede ser un buen comienzo de humildad. Un poco de humildad nos recordará que somos un ser humano.

Recordar nuestras raíces

Recordemos de dónde venimos, cómo comenzamos, cómo aprendimos, lo que hemos aprendido a lo largo del camino y lo que aún vamos aprender sea de forma individual o conjuntamente.

Luchamos por la excelencia

Cuando se convierte en un éxito, no caemos en la complacencia. Tan pronto como tenemos la pelota encima del tejado, nos arriesgamos a perder nuestra ventaja. El éxito es un viaje, no un destino. Tener éxito nos dice que hemos de seguir, aparcarlo de nuevo para empezar de nuevo, con una sólida base, la experiencia, pero no nos podemos dormir en los laureles, sino ocurre lo que decimos «torres más altas han caído».

Seamos modestos

Hay una diferencia entre la excitación y la jactancia. Un ejemplo personal: Algo que siempre he tenido un problema, ha sido a una pregunta ¿qué triunfos o logros lograste en tal sitio? y ¿cuál fue? Me paralizaba en mis respuestas, no sabía qué decir, porque aunque hubiera sido parte del éxito y se hubiera cometido gracias a la ejecución y toma de decisión mi subconsciente siempre me decía ha sido gracias a todos, no  sólo por mí, aunque fuera la mano ejecutora, todos hemos participado en nuestra medida a ello. Me costó mucho asumirlo, y cuando lo asumía, el éxito no le daba ni le sigo dando importancia.

Compartamos siempre nuestro éxito

Podemos tener éxito, pero a no ser que sea un trabajo solitario, seguro que otros nos ayudaron a lo largo del camino. Encontramos las formas creativas de compartir el crédito y sacamos a la gente por la escalera del éxito, los reconocemos de forma pública dado que junto a nosotros hemos conseguido todos.

En resumen

Sí, la gente tenemos todo el derecho a estar orgullosos del éxito que hemos ganado. Pero esto no nos da el derecho de ser groseros o irrespetuosos con los demás.

LA CONCIENCIA TRANQUILA

Algunas personas obtienen una gran emoción de jactarse de sus logros o hacer alarde de sus posesiones. Están convencidos de sí mismos de que son mejores que otros. El hecho es que algunas personas permiten el éxito se les suba a la cabeza, que obtienen una satisfacción extraña a la hora de empujar a la gente de su alrededor. Desde mi punto de vista, está mal.

Por otra parte, al igual que es desagradable para los que «tienen» de menospreciar a los demás, es igualmente desdeñosa para «que no tienen» a resentir sobre los que han trabajado duro y han ganado a pulso su éxito.

Todos por igual, muchas veces ya no es sólo la falta de humildad, sino ya se trata del egoísmo, la falta de respeto, la falta sensibilización, la falta de compartir los logros, el no pisar de pies a tierra, de vivir con la frase «esto no va conmigo, mejor no mojarnos».

La verdad es que todo el dinero del mundo no te hace ser una mejor persona. Simplemente significa que tenemos más dinero. La riqueza real se logra apreciando lo que ya tenemos en la vida, y todo lo que podemos dar, pues una vez desaparece, todo lo material se queda pero la vida se va. Después de todo, el dinero no puede comprarlo todo. No puede comprar una familia muy unida, buenos amigos, la conciencia tranquila, conciliación de la vida, un hogar feliz, una segunda oportunidad en la vida, o un buen «karma», entre muchas otras cosas.

HUMILDAD, SIGNO DE FORTALEZA

Por lo tanto, no dejemos que el éxito se nos suba a la cabeza. Seamos humildes. La humildad es un signo de fortaleza, no de debilidad. Las personas con humildad poseen una paz interior. Son modestos acerca de sus logros, basados en sus valores, no tienen nada que demostrar a los demás. Están a la tierra, cómodos en su propia piel, y en un orgulloso silencio. La gente humilde cambiamos nuestro enfoque a la hora de dar y de tomar o viceversa, al hablar sobre nosotros mismos pasamos a escuchar a los demás, de acaparar el crédito para desviar el elogio a desviar el elogio hacia los demás, de ser un «know-it-all» (‘experto en todo’), a parar para saber que hay mucho más en la vida que vale la pena de aprender.

No hay ego, sin pretensión, y ciertamente ningún espíritu de juego.

La gente humilde

es auténtica

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Ir a la fuente / Author: Ricard Lloria

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