LA PRIMERA ESCUELA, NUESTRA CASA

Publicado el

Las clases comienzan en casa porque

no hay límite de edad para aprender

Pero siempre hay tiempo para echar la la culpa a la educación y, muchas veces, esto se traduce en responsabilizar solo a los docentes. Las instituciones son creaciones humanas y la familia es la primera institución que conocemos.

Últimamente, parece que la educación es un menú a la carta de todos no solo de los padres, de las autoridades, nosotros los docentes. Las habilidades sociales se aprenden de los padres y en la casas; pero hay muchos padres que ya no se sienten entusiasmados para aprender.

Todos quieren educarse pero a la manera de cada uno; no a la manera de lo que la sociedad en su conjunto quiere y demanda por lo tanto no sería una educación integral sino una educación demasiado particularizada y por lo tanto sería una educación fragmentaria y a pedido del consumidor como si estuviésemos en un restaurant mirando nuestro menú.

Si queremos empezar una verdadera reforma educativa que sea real esta sin dudas debe continuar en el aula pero me queda claro que esta se debe concebir en las casas de cada unos de esos estudiantes,  luego crecerá  en la comunidad educativa y se fortalecerá con la validación social.

Todos quieren educarse pero

a la manera de cada uno

Hay que elevar la demanda de la educación no bajarla, pienso a veces que los padres deberíamos todos  comprometernos más y los menos  sin dudas deberían comprarse  un lavadero de manos móvil marca “Poncio Pilato” y dejarlo en las escuelas en forma permanente así se gana tiempo y convertimos nuestras instituciones educativas en guarderías abiertas las 24 horas o lo más tristes en depósitos de niños y adolescentes.

Todos estamos de acuerdo que la educación es lo importante en nuestras vidas, que la educación nos hará libre ahora me pregunto: ¿Qué educación queremos? ¿Qué educación estamos dispuestos a ejercer? ¿Qué compromisos hacemos en nombre de esa educación?

Actualmente hay muchos vicios educativos de parte de todos. En los años que llego de docente cada vez veo que se quiere lograr un menú educativo en vez de una verdadera política educativa:

A continuación, haga un muestreo incompleto de que lo que como docente observo:

En Argentina si son 190 días de clases se protesta y se ponen palos a esta premisa porque por ejemplo los agentes de turismo protestan si las clases deben empezar en el mes de febrero, verano por estos lares «no ganamos y el calendario docente perjudica a las ciudades turísticas».

Parece que sus hijos, nietos o hermanos no deben ir a la escuela. Damos problemas a las soluciones como, por ejemplo, más días de clases.

Si surge algún hecho nuevo en la sociedad como por ejemplo los delitos informáticos con menores; los docentes se tienen que hacer cargo de enseñarlo, delegando en ciudadanos docentes el problema de que la «escuela no enseña nada»; entonces, empezamos a hacer refritos conceptuales sin una previa capacitación y todo se actúa por la lógica del quilombo. Los chicos bien gracias. Corremos siempre muy atrás de los problemas.

Si los alumnos están cursando el secundario que es lo que a mí me atañe, se primariza en forma galopante su educación negándole la responsabilidad de conocer sus obligaciones.

Situación empírica: Los chicos se van de vacaciones cada vez más en fechas en que la se están dictando clases, esa es una decisión familiar que no tiene que recaer en las escuelas, los padres responden sale más económico.

Los padres se tienen que hacer cargo de estas faltas y de las actividades que normalmente se dictan en las escuelas, las clases no se suspenden por eso hay un calendario escolar que se debe cumplir porque se pauta así se trabaja ordenado.

Este año tuve que felicitar a una alumna porque cuando vino le tomé examen en la fecha que luego de 20 días de no asistir a clases sin chistar y lo respondió, era lo normal pero… no todos piensan así.

Todos, en el mundo valoramos mucho la educación como derecho pero de hecho no lo ejercemos, necesitamos que nuestros alumnos salgan de la escuela en lo posible siendo personas críticas y autónoma y no peones de ajedrez o títeres de los que quieren detentar el conocimiento.

La verdad es que la educación muchas veces no se trata de lo que se enseña, sino de lo que se aprende. No quiero que mis alumnos lleven el signo de la ineficiencia de los adultos, todos responsables y yo la primera.

SIGUE LEYENDO…
Ir a la fuente / Author: Daniela Leiva Seisdedos

Powered by WPeMatico

Compartir Contenido...

LA FORMACIÓN DEL PROFESORADO VISTA POR UN CIUDADANO

Publicado el

EL CURRÍCULO DE LOS MAESTROS

No sentaré cátedra en este tema, pero nada humano escapa a la mirada del sentido común bienintencionada. Algo diré desde las sombras de mi caverna y si algún día salgo, me alegraré de haberme equivocado en mis críticas y descubrir inútiles mis consejos. Algunas veces he tenido oportunidad de hablar con alumnos de alguna facultad o de oír comentarios sobre estudiantes en prácticas. Y pienso sobre lo que me habría ayudado en mi ejercicio y no me alcanzó.

Por lo que he podido ver a partir de breves conversaciones con alumnos universitarios y noticias que recibo sobre estudiantes en prácticas no puedo ser muy optimista, pero seguro que sólo estoy tocando la pata del elefante y me creo que es como un árbol. Uno llega al magisterio por amor al conocimiento, por amor a los niños o por revancha con su escolaridad insatisfactoria.

También por simple instinto de supervivencia: opciones laborales masivas y fáciles. España es país de árdua empelabilidad, el empleo de maestro puede ejercer cierta tentación para licenciados poco motivados y encaminados a salidas de baja nota. Eso ha sido y me temo que sigue siendo. El país icono lo resolvió elevando la exigencia para ser maestro, espero que aquí también estemos en ello. Pero oigo sobre las políticas de contratación universitaria y me preocupo. Oigo sobre el desempeño de los equipos docentes de las facultades y me preocupo. Ojeo los currículos de graduación de algunas facultades y me preocupo. Hoy me centraré en esto último.

Acudo a las páginas de diversas universidades (Granada, A Coruña, Valencia, Sevilla, Complutense de Madrid, Rovira i Virgili, Autónoma de Barcelona y UB) y  veo sus propuestas a lo largo de cuatro cursos de graduación. Observo una pauta general que es la siguiente:

Concentrar las asignaturas teóricas en los dos primeros curos (o sólo en el primero) y las prácticas en los dos últimos.

Es decir, empezamos en primer y segundo curso por todo lo que sea filosofía, sociología, pedagogía general y reflexión pedagógica cuando los alumnos vienen tiernos mental y experimentalmente a la universidad. Si nuestra experiencia sigue siendo válida, un profesor diferente en cada caso, expondrá su asignatura de manera secuencial-histórica y los alumnos tomarán apuntes.

El buen profesor hará participar a los alumnos en reflexiones críticas, pero ellos sólo podrán aportar su imaginario más o menos nebuloso y previsiblemente poco contrastado con la realidad. Si es así, se trata de un enfoque positivista, tal vez válido para un aspirante a pedagogo (que tampoco debería ser un teórico puro), pero, a mi parecer, no para personas que entrarán tres o cuatro años después en un tipo de refriegas que le demandarán mucha reflexión. En educación, la teoría no es un a priori, sino más bien un a posteriori. Si me equivoco, tiren estas líneas.

En tercero y cuarto curso del grado solemos ver todas las didácticas, los métodos especiales, las atenciones y diagnósticos y las dificultades. Tiene su lógica. Siempre he visto la didáctica como una caja de herramientas o un armamento. Justo se distribuyen las herramientas antes de que el mecánico entre en taller. Y siempre son herramientas especializadas: para ciencias sociales y naturales; para matemáticas; para educación física; para lenguas; para educación especial… La interdisciplinariedad no aparece mucho. Pero voy a intentar refutar esa aparente lógica.

Teniendo en cuenta que me estoy ocupando de grados para maestros de primaria, podríamos poner esa especialización en el microscopio. Cuando alumnos de dieciocho años entran en una facultad, tal vez lo que tienen aparte de ilusiones y esperanzas, sea un recuerdo bastante fresco de sus propios problemas con las asignaturas, con los saberes y conocimientos. En lo que posiblemente podrán aportar opiniones más o menos contrastadas, será en cuestiones didácticas, en cómo se aprehende el conocimiento. Especialmente en el contexto escolar del que venimos, donde aún priman los saberes compartimentados.

Tal vez los dos primeros cursos del grado sean buen momento para ponerlos en solfa, someterlos a reflexión. La didáctica que pudo haber valido para ellos y no se dio (a veces, a menudo, tal vez siempre) quizá refuerce su deseo de renovar el mundo. Otro argumento que se tiene poco en cuenta es de tipo psicológico.

Si te preparas en los últimos cursos para afrontar la enseñanza con unas metodologías aprendidas para cada caso concreto, muy posiblemente tiendas a poner antes la herramienta que la máquina. Es decir, a seguir una pedagogía maestro-alumno, presupongo el método que les irá bien para aprender y lo aplico antes de que ellos digan nada.

Es un peligro. Especialmente si uno prefiere una pedagogía que ponga al alumno por delante. En esos casos, creo yo, las herramientas didácticas son el arsenal de reserva que uno tiene en la caja hasta que ha entendido bien los problemas concretos de los alumnos. Para mí, las didácticas son lo que tienes a punto cuando un alumno o varios no pueden seguir por sus propios medios.

Porque para mí, el alumno es un autodidacta asistido y responsabilizado. Y yo, maestro, el «guardián entre el centeno» que evita que caiga por la pendiente que no ve o que le señala el mejor camino al mundo real.

¿Estoy diciendo que las Facultades se equivocan y programan al revés? Tampoco es eso. Pero resalto que es precisamente en tercero y cuarto, habiendo hecho ya algunas prácticas, cuando les sería útil reflexionar sobre la Historia, los Fundamentos  o la Sociología de la Educación y hasta podrían hacer aportaciones más maduras. Y en cambio no veo peligro de que olvidasen las didácticas hechas en primero y segundo, porque las habrían incorporado a su experiencia fresca y reciente. Por el contrario, siempre soy partidario de combinar adecuadamente las cosas. Sólo digo que en primero y segundo necesitan también práctica y que en tercero y cuarto estarán maduros para la teórica.

Combinar la teórica y la práctica en todos los cursos, sin embargo, también exigiría a las facultades un esfuerzo de renovación y a las administraciones de financiación. ¿Puede hacerse con un currículo tan compartimentado como el de las escuelas y con profesores que van y vienen lo justo en virtud de un contrato basura?

Seguiré preguntando y

pensando en ello

SIGUE LEYENDO…
Ir a la fuente / Author: Josep Maria Turuguet

Powered by WPeMatico

Compartir Contenido...

ALTAS CAPACIDADES Y DESARROLLO DE TALENTO, 7 PRINCIPIOS

Publicado el

7 criterios para que sepas si te tomas en serio,

o no, las altas capacidades y el desarrollo del talento

Ya ha llovido algo desde que comencé a hablar en INED21 de la atención a los alumnos de más capacidad y el desarrollo de su talento. No me rindo.  Esta vez te propongo solo siete puntos, pero con toda intención de recordar que si los centros educativos, también lo universitarios, no abordan en serio este asunto, no deberían ni pronunciar la expresión: «educación personalizada», y sobre ellos, no quiero ser tremendista, pesará una gran hipoteca social por negligencia, ignorancia o desinterés. Ya lo decía Caroly Callahan hace unos años.

«Whatever we do, the highly able students will still be there in schools. Hence, we need to do our best to ensure that we don’t jeopardize their welfare through lack of knowledge, inappropriate actions, or neglect»

Carolyn M. Callahan, Journal for the Education of the Gifted, 19(2), p. 149, 1996

Es mucho lo que hay que hacer y muchas también las razones por las que hacerlo. Porque sí, es posible un sistema educativo mejorEsta entrada se basa en otra anterior, que escribí en el ya lejano 2012, que modifico y adapto a los tiempos que corren.

¿Qué habrá pasado en la vida de tantos jóvenes en estos cinco años?

¿Qué habrá sido de su talento?

¿Qué hicieron sus profesores por ayudarles a desplegar su potencial?

¿Cuántos habrán tenido éxito?

¿Cuántos habrán fracasado?

¿Qué se ha perdido la sociedad sin sus contribuciones?

¿O qué ha ganado con las que se hubieren producido?

Voy a establecer 7 tesis o principios, nada improvisadas, ¡te lo aseguro! Te propongo sobre los mismos una tarea: que respondas (basta con que lo hagas mentalmente, o con tus compañeros de claustro, de asociación, etc.) si estás de acuerdo y por qué, o si estás en desacuerdo y, entonces, justifiques tu respuesta. Y, sobre todo, que indiques los argumentos científicos y educativos en los que se apoyan tus respuestas. Vamos allá.

1

El futuro de las sociedades se afianza en la promoción de la excelencia de todos sus ciudadanos desde las más tempranas edades, pero es necesario reconocer que el talento que no se cultiva puede perderse o, al menos, no alcanzar el grado de desarrollo que podría lograr con una acción educativa bien planificada. Reconociendo que la excelencia para algunos será modesta o escasa, aunque necesaria, para otros imponente, pero imprescindible. Todos somos distintos, pero todos tenemos un potencial de optimización que no podemos despreciar, que nadie debería impedir que se realice a su tiempo y del modo conveniente.

2

Es una imperiosa necesidad llevar a cabo procesos de evaluación de las capacidades para el aprendizaje (en cualquier área o ámbito) de todos los alumnos, sistemáticos y periódicos, desde edades tempranas, para que ello permita intervenir estimulando el desarrollo del talento de cada uno. Un centro educativo, un profesor, que no conozca el potencial de cada alumno y lo que razonablemente debe esperar de su rendimiento, que no determine con precisión lo que sabe y domina cada uno y lo que no, no está en condiciones de promover un proceso de aprendizaje cabal y eficaz. Sería como el patrón de una embarcación que navegara día tras día pero sin saber a qué puerto se dirige.

3

Es de justicia que el sistema educativo identifique a los más capaces para ofrecerles la mejor educación posible, aquella acorde con sus capacidades, motivaciones e intereses. Que los centros educativos conozcan el nivel de competencia de todos sus alumnos es esencial para que puedan darle, a cada uno, lo que realmente necesita.

4

Cultivar y promover el talento es una exigencia de la igualdad de oportunidades que lleva a dar a cada uno la educación que precisa. Es nefasto confundir igualdad con equidad porque esto produce injusticia. Más aún, pensar que la escuela está para fomentar la primera y no la segunda es una catástrofe educativa. La escuela y la educación, entre otras muchas cosas, están para: a) hacer realidad lo que no son, en principio, más que dudosas potencialidades; b) para conseguir que potencial y rendimiento se equiparen; c) para hacer, en suma, que las personas sean felices. Y no lo serán si se impide, por acción u omisión, su desarrollo. Se pueden ver más argumentos aquí.

5

Es urgente romper con los mitos y prejuicios sociales y educativos que frenan el reconocimiento de los más capaces y su desarrollo. He escrito sobre esto abundantemente. Puedes verlo desde aquí.

6

Debemos fomentar un sistema educativo que promueva la excelencia, lo que mejorará la educación de todos. Además, favorecerá que el talento de los más capaces sea puesto al servicio de la sociedad y lidere la construcción de un futuro mejor. Como dijera el profesor Stanely, “no debemos olvidar que ellos [los más capaces] nos necesitan ahora, pero nosotros los necesitaremos a ellos mañana”.

7

Es preciso crear las condiciones para que los agentes sociales y económicos puedan intervenir en la financiación de programas de desarrollo del talento en las diversas edades, llevando el mecenazgo a niveles similares al de otros países. Es interesante ver las acciones que se llevan en otros lugares como la Giving Pledge, sobre la que escribí aquí.

Termino con una afirmación de perogrullo: «El talento no crece en los árboles», ¿o sí?


1 S. Te recomiendo leer este artículo donde expertos de varios países hablan de sus sistemas educativos. Puede darte ideas sobre lo que debemos, o no, hacer: Cita con los mayores expertos de mundo en educación.

SIGUE LEYENDO…
Ir a la fuente / Author: Javier Tourón

Powered by WPeMatico

Compartir Contenido...

EL ESLABÓN MÁS DÉBIL

Publicado el

A menudo se dice que una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil. Cómo ponerlo en duda, claro. De nada servirá tener una bicicleta con una cadena bien engrasada, ajustada y preparada si tan solo uno de sus eslabones está en las últimas pidiendo a gritos una sustitución.

En caso que así sea, todo el sistema va a verse afectado por la situación, así que quizá resulte inteligente ponerle remedio con premura. Y además, en caso de romperse no tendrá demasiado sentido cebarnos con el eslabón más débil ya que, como miembro de un conjunto, su papel es el que es, limitado. Muy importante, claro, pero limitado.

En este sentido, podemos afirmar que

el sistema educativo es como una cadena

Bien, algo un pelín más complejo, lo sé, pero en cualquier caso un conjunto de piezas relacionadas las unas con las otras que hacen que la educación de una región o de un país tire hacia adelante (o no): leyes educativas, presupuestos, responsables políticos y técnicos, centros educativos, familias, alumnos, profesores, personal de administración y servicios, técnicos de distintas especialidades, centros del profesorado y un sinfín de agentes y elementos más.

A su vez, cada eslabón educativo está sometido a toda una serie de factores y condicionantes determinados. Por ejemplo, las leyes educativas están sometidas a la ideología de los partidos que las impulsan (al menos en España, no así en otros países, donde se establecen consensos políticos sobre la cuestión); los presupuestos, por supuesto, ídem de lo mismo; los centros educativos se organizan a partir de estas leyes ajustándose a normativas determinadas, a ratios preestablecidas o a criterios de matrícula específicos; por su parte, los profesores desarrollan los contenidos curriculares aprobados en las citadas leyes, ajustándose (o no) a su entorno, trabajando en estructuras organizativas definidas (o no) por los centros, etc.

Dando un vistazo al sistema educativo de nuestro país, podemos afirmar, en general, que existen importantes espacios de mejora. No se trata de abonarse al discurso catastrofista que a menudo proclama a voz en grito que no vamos a ningún lado, que esto no hay quien lo arregle, ni mucho menos.

Existen muchísimos ejemplos a lo largo y ancho de la geografía nacional que hablan a las claras de fantásticas prácticas y de un trabajo excelente desarrollado en los centros educativos. No obstante, negar la existencia de enormes espacios de mejora sería de una ingenuidad mayúscula.

Fracaso y abandono escolar, elevadísimas tasas de repetición, resultados mediocres, desmotivación docente, notables desigualdades regionales e incluso locales, o la escasa participación de la población adulta en actividades formativas pueden ser algunos de los ámbitos de mejora donde arremangarse y ponerse manos a la obra.

Pues bien, ante todas estas problemáticas y sin pretender caer en el corporativismo ni en el victimismo, un servidor aprecia un excesivo celo contra un eslabón, no digo que el más débil, pero quizá sí uno de los más desprotegidos mediáticamente del sistema educativo: el profesorado. Los profesores tienen muchas vacaciones, no se forman lo que debieran, trabajan muy pocas horas y ahora además, la última moda, adoctrinan sin escrúpulos a la chavalada son algunas de las líneas maestras de argumentación esgrimidas por el “cuñadismo infoeducativo”.

Ante tales manifestaciones me permito afirmar que, sí o sí, el profesorado debe jugar un papel fundamental en la redirección de determinadas situaciones del sistema educativo. Y para ello habrá que afrontar cambios importantes, qué duda cabe, en aspectos clave que afectan a los docentes, quizá especialmente en su formación inicial y en los procesos de selección.

Ahora bien, me temo que los cambios profundos deben de ir por otro lado. Un docente mejor formado, preparado y seleccionado no podrá atender apropiadamente a grupos diversos con ratios tan elevadas; tampoco podrá poner freno por sí solo a las elevadas tasas de repetición y de abandono escolar.

Una docente mejor formada, preparada y seleccionada no dispone de una varita mágica que le permita mejorar automáticamente los resultados académicos del país, ni tampoco reducir las desigualdades que existen entre comunidades autónomas, pero también entre barrios dentro de una misma ciudad.

En definitiva, quizá cabe ampliar el foco para encontrar soluciones más allá de la actuación bienintencionada de los docentes. Es la administración la que debe tomar cartas en el asunto y hacer una apuesta por modelos consensuados donde la dotación de recursos y la eliminación de desigualdades sean los objetivos centrales del sistema.

Así pues, demos un vistazo al sistema en su conjunto y, de manera colectiva, afrontemos la situación con un enfoque y una perspectiva más amplias. Porque ningún eslabón de la cadena puede convertirse en el muñeco de pim-pam-pum de una sociedad que lo que necesita son, precisamente, docentes reforzados y respetados por el sistema.

SIGUE LEYENDO…
Ir a la fuente / Author: Ramón Paraíso Gallardo

Powered by WPeMatico

Compartir Contenido...

NEUROCIENCIA Y EDUCACIÓN, UNA CITA IMPRESCINDIBLE

Publicado el

NEUROCIENCIA Y EDUCACIÓN

Hoy queremos compartir con los miembros de la Comunidad INED21 la celebración de un evento muy interesante para todos los profesionales y personas interesadas en el mundo de la enseñanza-aprendizaje. Se trata de la Jornada Formativa «Coloquios sobre cerebro y educación» organizada por La Asociación de Inspectores de Educación de Canarias (AIDEC) y el Instituto Universitario de Neurociencia de La Universidad de la Laguna (ULL).

Según la propia AIDEC, «la Jornada Formativa tiene el objetivo de ser un encuentro de conocimiento, debate y reflexión sobre los últimos avances en neurociencia y su aplicación en el ámbito educativo. Comprender cómo funciona el cerebro, y conocer los procesos neurocognitivos implicados en el aprendizaje, son en la actualidad elementos esenciales para prevenir dificultades de aprendizaje desde edades tempranas, así como para la mejora de estrategias metodológicas para el alumnado»1.

Por lo tanto, hablamos de un evento formativo que ningún profesional de la educación puede perderse –si tiene la oportunidad de estar el próximo, viernes 17, en la isla de Tenerife–. Nos consta que la investigación en el ámbito de las neurociencias y sus posibles aplicaciones a la vida diaria del aula es uno de los temas que más interesan a los docentes que viven la educación «a pie de aula».

En esta ocasión, las dos ponencias principales serán dictadas por dos investigadores de excepción, a saber:

Don Manuel de Vega, Catedrático de Psicología Básica de la Universidad de La Laguna y Director del Instituto Universitario de Neurociencia, cuya reflexión versará sobre «Cerebro y lenguaje en los procesos de aprendizaje».

Don Iván Padrón, investigador Postdoctoral Agustín de Bethancourt de la ULL en el laboratorio de Estimulación Cerebral No Invasiva del Instituto Universitario de Neurociencias (IUNE), quien hablará sobre el «Desarrollo cerebral y asunción de riesgos durante la adolescencia».

Asimismo, cabe reseñar que «para el acto de apertura de la Jornada está prevista la asistencia del Viceconsejero de Educación y Universidades D. David Pérez-Dionis Chinea y de la Vicerrectora de Docencia de la Universidad de La Laguna Dña. Ana Isabel Jiménez Abizanda».

Con la viva recomendación de que asistan, les dejamos con el programa del evento.


1 N. del. E.: La negrita es nuestra.

SIGUE LEYENDO…
Ir a la fuente / Author: Iván Serafín León

Powered by WPeMatico

Compartir Contenido...

EDUCAR Y ACOMPAÑAR PARA EL ÉXITO

Publicado el

En los años 60 del siglo pasado se produjo uno de esos giros extraordinarios en una disciplina como la Psicología. De repente, se miró para otro lado. Hasta ahora la Psicología había estudiado básicamente el comportamiento humano en función de la disfunción; es decir, de la enfermedad.

Las terapias humanistas se extendieron en muchos ámbitos de nuestra vida facilitando la consecución de objetivos y cambios personales. Ya no se trata sólo de abordar el sufrimiento o la enfermedad psíquica, sino de encontrar las pautas para el máximo desarrollo humano.

A tenor de la evolución de estas prácticas en nuestra sociedad, podemos considerar seriamente el enfoque del coaching en Educación para promover el éxito en las comunidades educativas, a partir de las experiencias en el aula, y del currículo al servicio de los alumnos.

Quizás pueda ser algo que mirado desde el academicismo inmovilista que caracteriza a los enfoques educativos actuales se vea como «otra moda que no lleva a ningún sitio».

No es necesario incorporar más disciplinas a la Educación actual; pero sí su enfoque para abrir puertas y ventanas necesarias.

Pero estaremos de acuerdo en que es urgente atreverse a realizar un cambio profundo, una transformación de los paradigmas que rigen la Educación actual y que están en crisis porque quieren seguir perpetuándose eternamente en una sociedad que cambia vertiginosamente.

El enfoque basado en el empoderamiento de la persona cambia radicalmente el punto de vista: la educación ya no es sólo llenar una cabeza de conocimientos (educare) sino acompañar en el camino del aprendizaje para que aflore también la inteligencia que está dentro (educere).

Ya no se trata sólo de iluminar con nuestro conocimiento a los alumnos, sino que éstos encuentren su propia luz; es decir, su empoderamiento. Como dice Carlos González es dejar atrás una Educación basada en autoridades por otra cuyo centro es la persona, no el sistema o la enseñanza; la persona y su aprendizaje en el centro.

ÉXITO

La palabra éxito puede desencadenar todo tipo de conceptos estereotipados: dinero, poder, prestigio social, fama, etc.

Entiendo por éxito el crear una vida a partir de las propias expectativas, necesidades, aspiraciones y sentido propio en armonía y aportando valor a la colectividad (no somos seres separados. De algún modo lo humano y la humanidad nos importa y formamos parte inevitablemente de ella y su mismo destino es el nuestro propio).

El éxito es algo personal e intransferible. Lo que el éxito es para una persona no tiene nada que ver para otra. Porque será en función de su manera de ser y entender la vida, de sus talentos y motivaciones.

Tener éxito es que la vida tenga sentido para uno mismo. Por tanto puede ser una vida familiar tranquila, dedicada a la crianza de los hijos, o puede ser una vida de emprendimiento empresarial, social o político.

Todo depende. Lo importante es que nos sintamos realizados con lo que hacemos y que eso aporte valor a la sociedad; no importa si es detrás de un mostrador o sirviendo mesas como si es dirigiendo una gran empresa.

No subestimemos el poder de

los pequeños gestos

Si recordamos la historia de muchos personajes reconocidos y de éxito en nuestra sociedad descubriremos que con frecuencia no fueron personas con éxito académico. Al contrario, algunos bordearon de puntillas el “rodillo educativo”. A Einstein lo tildaron de distraído y poco brillante de pequeño, y luego su teoría de la Relatividad abrió nuevas puertas a la Ciencia.

A John Lenon eso de ir al cole y aprender mates no le iba mucho, pero su devenir en la música ya sabemos todo lo que aportó al Pop.

A Michael Jordan las mates y la historia no fueron su fuerte, pero en una cancha de baloncesto brillaba con luz propia. Lo de menos fue que se graduara en Bellas Artes (algo puramente anecdótico).

Podríamos seguir con una lista interminable en todos los campos del saber o de las artes donde encontraremos personas que fueron descalificadas por el sistema o pasaron en algunos ámbitos sin pena ni gloria, pero brillaron intensamente en otros.

Todos tenemos aspectos débiles y también talentos o potencialidades que nos hacen brillar. No podemos ser excelentes en todo. Cuando descubrimos nuestro talento y lo ponemos en juego nos sentimos en nuestro «elemento» (Kent Robinson) y brillamos sin pretenderlo, nos sale natural.

Sin embargo, en el sistema educativo,

NO se tiene en cuenta eso

Sino que el empeño es que al menos seamos de 5 en todo (puede ser un enfoque de suficiencia, que fomente la mediocridad). Y, además, se trata de reforzar aquellas asignaturas que se suspenden y en las que nunca se va a destacar en detrimento de aquellas áreas en las que se podría alcanzar la excelencia.

Steve Jobs abandonó la universidad, pero nadie duda que ha sido un empresario visionario y que ha revolucionado con sus productos algunos campos de nuestra tecnología cotidiana, como la telefonía móvil con su iPhone (que fue el primer smarthphone, concepto de teléfono que ahora es un estándar).

Necesitamos pasar de una educación estandarizada que fomenta la mediocridad a otra que fomente la excelencia.

Personalmente comparto con muchos profesores de Universidad la excesiva carga de contenidos que hay en 2º de Bachillerato. A un futuro médico no le hace falta estudiar tanta historia, ni a un artista visual tanta gramática lingüística.

Sí, hay que tener cultura general, hay que saber para estar adaptado a la sociedad, poder moverse en ella; pero, si la especialización es inevitable y delegaremos en abogados, economistas y expertos de todo tipo tantas cosas,  ¿por qué no enseñar lo importante y poner el énfasis en lo que hace brillar a nuestros alumnos?

También se podría reducir la bulimia en los contenidos y currículos por la asimilación adecuada y su puesta en práctica. Como en el diseño «menos es más».

Tal vez los itinerarios puedan empezar antes en Secundaria, o abordar los otros campos del conocimiento desde la inteligencia en la que se es más fuerte, asumiendo que no se va a ser brillante en todos; pero sí en lo que es su Elemento.

Es como esa fábula de los animales examinándose a ver qué tal trepan a un árbol. inevitablemente le irá mejor al mono que al pez, al elefante o a la tortuga. Todo depende de qué midamos, porque si es la fuerza el elefante sacará la mejor nota, si es la dureza tal vez gane la tortuga, y si se trata de nadar en el agua nadie como el pez.

Nuestra educación oficial no tiene en cuenta:

Las inteligencias múltiples de cada alumno.

Los procesos o estrategias personales de aprendizaje.

Sus propios talentos diversos, centrándose en el ámbito de lo lógico-matemático y lo verbal discursivo.

Y deja fuera otras capacidades que no son tan académicas (como las artísticas, musicales, la danza o el deporte) o no tan cognitivas (gestión emocional, liderazgo, empatía, asertividad).

El mejor emprendedor no es el que más sabe, sino el que mejor lidera al equipo facilitando a cada miembro dar lo mejor.

Tenemos, por lo general, una Educación de carácter academicista, impráctica y limitadora.

Un método o modelo academicista en el que se aprende de manera muy parcelada y fragmentada.

Dada la enorme información y la variedad de fuentes en la que vivimos el conocimiento es holístico, en red. Y los aprendizajes pueden ser procesos globales, experienciales, conectados, horizontales, prácticos, basados en necesidades.

Por ejemplo: un determinado contenido curricular de Lengua, 3º de ESO, la Crónica. Podemos aprender de memoria las características de ese texto literario: la descripción de unos hechos o sucesos acontecidos a los que el autor, además, suma su valoración y análisis, etc.

Podemos estudiar análisis morfológico y sintáctico. Pero nada será más poderoso que escribir una crónica (o muchas) y subirlas a una web o publicar con ellas un periódico. Una crónica que llegue a los demás, que les aporte valor. ¿Se entiende? Pues eso es lo que generalmente hacemos y dejamos de hacer en Educación, por falta de tiempo, por la presión del currículo, por cansancio o desinterés; por mil razones más.

TODO EL «HOLOGRAMA»

Aprender a tocar la guitarra en el Conservatorio era tedioso para mí, hacerlo así tan metódicamente. Sin embargo aprendí por mi cuenta acordes y entonaba muchas canciones conocidas de oído. Incluso algunos veranos montamos un grupo, ensayamos y tocábamos con público. ¿No se podría aprender de manera más divertida y dejar para más adelante el necesario machaque técnico para llegar a la excelencia?

Cuántos jóvenes talentos no siguen una carrera musical sino que consiguen primero el éxito comercial y luego aprenden más música, llegando a ser virtuosos cantantes e instrumentistas.

Los chicos tienen inglés en Primaria y Secundaria, pero la mayoría sale del sistema sin hablar inglés. Es un síntoma claro a analizar. Si contamos las horas de docencia equivaldría a lo que se pide para un grado muy alto de dominio del idioma.

Aprendemos mejor cuando miramos todo el “holograma” que

cuando nos concentramos en una pieza del puzzle

La pieza no tiene sentido para nosotros y no le encontramos el sentido a lo aprendido, desconectándonos del proceso. Es lo que pasa con los contenidos descontextualizados. Cuando yo veo el puzzle entero acabado comprendo el papel de cada pieza y la puedo «colocar» en su sitio.

Puedo empezar a tocar la guitarra aprendiendo cada nota en cada traste, hacer ejercicios de escalas. Pero eso no vale para todos los aprendices. Algunos quieren tocar algo coherente el primer día, aprender una canción conocida, inventársela, sentir que están aprovechando el tiempo, etc.

Sí, podríamos poner más ejemplos sencillos de esta enseñanza impráctica.

Ver el chico que enseña idiomas en 8 meses… de Anxó Pérez

Lo que él propone en sus 8 belts es:

1

Enseñar lo importante, jerarquizar lo que se aprende y se enseña.

2

Los contenidos tienen que estar conectados entre sí (memoria asociativa).

3

Acorta el tiempo entre aprendizaje y recompensa, entre esfuerzo y premio. Esperar desmotiva.

4

El alumno debe ser activo escultor, no escultura. Se aprende haciendo. El sol debe ser el alumno. lo que le interesa más al profesor no es siempre lo que más le interesa al alumno.

5

Aprender la teoría si se puede convertir en práctica. Aprender gramática no, sobre todo practicar.

6

Convierte tu objetivo en una escalera y cada logro en peldaño. Concretar, cuantificar, medir, retener.

7

Cuánta de la información que entra se queda dentro (botella de agua que se llena y se vacía por un agujero). Menos info pero más retenida. Asimilación. Nadar: no se aprende escuchando a un profe, sino saltando a la piscina.

Si nos preocupamos de dar el temario no vemos cuánta información se está perdiendo (bulimia educativa), como el hambre y la saciedad, saturación. digiere lo anterior primero.

8

Para el éxito en el aprendizaje es más importante el conocimiento esencial, los detalles aportan menos (ser un experto). Que además se aprende con menos esfuerzo.

«El enemigo de la vida no es la muerte,

es el desaprovechamiento»

El conocimiento no hace que tu vida sea más larga pero sí más ancha. Sacar títulos sin aprender es como ir en noria y presumir de viajar.

El currículo sigue pesando mucho como un dogma incuestionable. Y también la manera con que nos enseñaron y educaron dejó una huella tan profunda en nosotros que a veces somos incapaces de salir de esa huella, dejar de reproducir esos clichés y abrirse creativamente a nuevos enfoques más adecuados a los tiempos que vivimos. El coaching aporta:

Perseguir retos u objetivos automarcados.

Respeto a las propias estrategias de aprendizaje

Fomento de los talentos y valores personales.

Sentido de equipo.

Aprender a partir de preguntas y de encontrar las propias respuestas.

Emprendimiento.

Aprender a pensar.

Poner a trabajar el conocimiento para que no se quede en mera información, sino que forme parte de habilidades reales y competencias adquiridas (alcanzar un objetivo).

Conseguir que se realice la tarea, se asuma la responsabilizad y se aumente la competencia real.

Una metodología coaching en el aula:

Que los temas se aborden a partir de los intereses de cada uno.

Que se conecten con la vida y su sentido práctico (todo conocimiento que no se trabaja queda en mera información).

Que se conecten con sus expectativas y sus aspiraciones.

Que se aborde desde los talentos y destrezas.

Einstein decía que no se puede solucionar un problema desde la misma conciencia que lo ha creado. Hace falta enfocar de otra manera, mirar desde otra perspectiva para contemplar nuevas soluciones creativas en la búsqueda de una educación acorde a los tiempos. Y es verdad que salir del pensamiento reproductivo y pasar al productivo implica intención, motivación y esfuerzo. Salir de nuestra zona de confort.

Personalmente, he de confesar que han sido mis crisis personales y profesionales las que me han impulsado a salir del «agujero», a encontrar nuevas maneras de ser y de hacer. Desde lo que no funciona, desde lo disruptivo, lo tóxico podemos evidenciar lo disfuncional y:

Abrir la mente a nuevos caminos de

empoderamiento personal y colectivo

SIGUE LEYENDO…
Ir a la fuente / Author: Francisco Riquelme Mellado

Powered by WPeMatico

Compartir Contenido...

PORQUE QUIERO QUE TENGAS ÉXITO 

Publicado el

EL PRIMER DÍA

El curso ya ha empezado. Todos tenemos la mirada fijada en la próxima evaluación, pero me gustaría que parases un momento y reflexionases. Todos los días pueden ser el primer día de una nueva forma de hacer las cosas, de afrontar los retos.

Todos los docentes nos enfrentamos cada año a nuestro primer día de clases. Lo curioso es que no importa los años que lleves enseñando, la sensación del día anterior a empezar es de nervios, esperanzas, sueños… algo así como un actor con años de experiencia que comienza una nueva obra.

¡Y eso es bueno!

Con los años, vamos perfeccionando ese primer día de clases, añadimos elementos que no incluíamos al principio de nuestra carrera y desterramos otros que ya no nos hacen falta o que hemos comprobado que simplemente no funcionan.

En este artículo vas a conocer una forma de empezar el curso que garantiza tu éxito y el de tus alumnos.

Somos muchos los que pensamos que el cambio educativo comienza en el aula. Para ser un profesor verdaderamente eficaz, que cambia la vida de sus alumnos necesitas establecer el tono que prevalecerá en el aula durante el curso para que todos los alumnos puedan tener éxito.

El primer día de clase tienes que dejar claro a tus alumnos que todo lo que haces, tanto si les gusta como si no, lo haces porque quieres que tengan éxito. Porque quieres que mejoren como alumnos y personas.

6 mensajes

para el primer día de clase

A continuación te presento 6 mensajes que tienen la capacidad establecer un tono de respeto y confianza en el aula que sin duda harán que tu año funcione de maravilla.

1

Porque quiero que tengas éxito, te trataré con respeto, y espero que tú trates con respeto a los demás. Cuando todos actuamos de forma civilizada, todos ganamos. Cuando no lo hacemos, no todos los alumnos son capaces de seguir el ritmo de la clase

El respeto es clave para mantener un buen clima en el aula, pero además es importante que dejes claro quién sale perdiendo más que nadie cuando no hay un ambiente respetuoso en clase… los alumnos que más necesitan tu atención en el aula. Aquellos que no aprenden por ciencia infusa, que no tienen recursos o apoyo en sus casas. Esos alumnos cuya única tabla de salvación es la escuela son los que más se benefician de un clima respetuoso en el aula.

2

Porque quiero que tengas éxito, te exigiré que vengas a clase todos los días, que seas puntual y que te esfuerces en tu trabajo. Puede que alguna vez te parezca un fastidio, pero si lo hago es porque me importas. Si no me importases, no lo haría. No te pediría que hicieses cosas que quizás no te apetece hacer.

Es evidente que el primer factor que mejora el aprendizaje es la asistencia a clase. Si un alumno no está presente, difícilmente puede aprender. Hacer tus clases amenas ayudará a mejorar la asistencia, pero hay veces que nos encontramos con desidia que no tiene nada que ver con el docente. Es importante que hagas a tus alumnos y sus familias responsables de asistir a clase a diario, sin buscar excusas.

3

Porque quiero que tengas éxito, te exigiré que asistas a todas las clases. Cuando no venimos a clase, perdemos la oportunidad de trabajar juntos. Te exigiré que seas puntual. La impuntualidad nos hace perder tiempo de aprendizaje a todos.

En este caso, la mejor manera de enseñar es con el ejemplo. Difícilmente puedes exigir puntualidad si tú no eres puntual.

4

Porque quiero que tengas éxito, las normas de la clase serán claras y justas. Sin reglas, el éxito no es posible.

Todos conocemos la importancia de las normas y las consecuencias positivas al cumplirlas y negativas al no hacerlo. Las reglas son el aliado perfecto para que todos los alumnos puedan tener éxito en tu clase.

5

Porque quiero que tengas éxito, informaré a tus padres de tu progreso en clase. Les informaré cuando el progreso es bueno y también cuando crea que necesitas ayuda.

En efecto, una nota positiva a casa puede tener un efecto tremendo en la predisposición al aprendizaje de cualquier alumno. La comunicación con las familias es clave, y es importante informar de posibles problemas que afectan al aprendizaje tan pronto como sea posible.

6

Porque quiero que tengas éxito, estas son las cosas que aprenderemos este año. De esta forma vamos a trabajar. Estas son las herramientas que podrás utilizar. Así nos vamos a organizar.

Es muy importante que tus alumnos perciban que no estás improvisando, que tienes un plan, que sabes lo que va a pasar. Aunque tengas que ajustar ese plan a lo largo del curso.

Un profesor eficaz sabe que el primer día de clase marca el tono de cómo se va a desarrollar el curso. Por eso es importante que te presentes ante tus alumnos como alguien que vela por sus intereses. Los alumnos estarán de tu lado si perciben que te preocupas por ellos, pero si perciben que no te importan, la comunicación será muy difícil.

Como dijo Theodore Roosvelt:

«A la gente no le importa lo que sabes

hasta que no saben que te importan»

SIGUE LEYENDO…
Ir a la fuente / Author: David Soria

Powered by WPeMatico

Compartir Contenido...

ADOLESCENCIA EMOCIONAL EN EL AULA

Publicado el

Qué bien suena aquello de la Inteligencia Emocional, tan mencionada, buscada y aludida en estos tiempos que corren. Gana terreno el saber reconocer, aceptar y gestionar emociones para hacer la vida de uno más sencilla y auténtica.

No obstante, cuando este tipo de información llega a un profesor de Secundaria casi inmediatamente surge la pregunta:

¿y cómo aplico yo esto en mi día a día?

¿Cómo gestiono emocionalmente un aula llena de adolescentes donde las emociones son tan diversas?

Lo primordial sobre la Emoción en el aula es aceptar que no es ni será nunca uniforme y homogénea. La clase está formada por un número de entre veinte y treinta personas con diferentes creencias, contextos y maneras de gestionar sus vidas, incluido el profesor.

Por tanto, lo primero y más importante es la aceptación. Si ponemos nuestro foco en esforzarnos porque eso cambie perderemos el tiempo, los nervios y hasta la vocación.

Es esencial distinguir después entre dos partes: la emoción del profesor y las emociones de los alumnos. No hemos de olvidar que el trabajo como docentes o educadores se limita a aquella parte del trabajo que SÍ depende de nosotros. Es decir, no podemos responsabilizarnos de lo que un alumno consiga o no consiga una vez hemos dado nuestro 100%.

Partiendo de este punto, la emoción del educador es clave. Puede partir de una sencilla pregunta. Teniendo en cuenta que las emociones básicas son alegría, tristeza, miedo, asco, sorpresa y enfado, «en la mayor parte del tiempo ¿desde qué emoción educo en el aula?». La respuesta ya te va a aportar pistas. Has dado el primer paso, has reconocido tu emoción. Da igual cuál sea, no es buena ni mala, sino provechosa o no. Vuelve a preguntarte «¿qué necesito para que sea esta otra emoción? Y, para ello, ¿qué puedo hacer que sí depende de mí?». Llegado a este punto comenzarás a generar ideas para gestionar esa emoción: puedo relajarme más y mejor, puedo focalizarme 100% en la clase para no dejarme influenciar por ámbitos externos, puedo comenzar a poner límites, etc.

Respecto a las emociones de los alumnos adolescentes, no hay que olvidar que son ellos mismos quienes las sienten y deben aprender a gestionarlas. Entonces, el papel de profesor será el de facilitarles a estos alumnos herramientas para gestionar sus propios estados emocionales: ayudarles a reconocer emociones (propias y en textos, vídeos, compañeros o similares), transmitirles la importancia de la aceptación y acompañarles en su proceso de gestión emocional mientras descubren qué les ayuda o podría ayudar a modular su intensidad.

Cualquier tutoría o momento será bueno para ello. De esta forma, crecerán personalmente cada uno de los miembros de la clase generando un ambiente sano, empático y social y educativamente rico.

Lo primero siempre son las personas y si están

aprendiendo a vivir, nuestra prioridad absoluta

SIGUE LEYENDO…
Ir a la fuente / Author: Sandra Gómez

Powered by WPeMatico

Compartir Contenido...

TODOS QUEREMOS QUE NOS ENCUENTREN

Publicado el

INSTALADOS EN LA COTIDIANEIDAD

Las estadísticas nos muestran que una buena parte de nuestra sociedad no está feliz con su vida y que desearían que fuera distinta. Sin embargo, se mantienen instalados en su cotidianeidad y no se atreven a cambiar nada. Todos tenemos algo que desearíamos hacer, algo que querríamos cambiar o algo que nos gustaría alcanzar… ¿por qué no nos atrevemos a ir a por ello?

La diferencia entre una vida infeliz y una vida feliz

es el tiempo que nos quedemos en ella

Las personas tenemos una determinada tendencia a pensar que la vida es dura –ciertamente no es un camino de rosas-, a ver con cierto victimismo las circunstancias que nos rodean y a desear que alguien nos salve de esa situación…

«Todos queremos que nos encuentren…»

Lost in translation

Y, sin embargo, debes ser tú quién se concentre en cómo salir de una situación que no te gusta, cómo terminar con una relación que no te conviene o cómo orientarte a lo que realmente te llena

EMPRENDER EN NUESTRA VIDA

Extracto del capítulo 4 de mi libro Vamos

Nos han educado para que emprender sea algo extraordinario en nuestra vida, cuando poner en marcha nuevos retos debería ser lo cotidiano.

Las cosas no suceden solas… tú tienes que empujarlas. ¿Quieres ser un profesional excelente? Pues ya sabes, deberás aprender, trabajar en serio, muy en serio, en ciclos de 10.000 horas y con una implicación total.  ¿Quieres que pase  algo?  Pues…

No es cuestión de querer que pase algo,

es cuestión de HACER que pase

Algo tan elemental como es emprender nuevas acciones resulta que es necesario en nuestra vida. A pesar de que no le hemos dado importancia durante mucho tiempo, ahora ha pasado a convertirse en algo esencial en el mundo en que vivimos.

Estamos viviendo un momento muy importante de la historia de la humanidad, en el que no solo se producen muchos cambios, sino que además la velocidad de esos cambios se acelera día a día. Las cosas quedan obsoletas en tiempos antes impensables y se introducen novedades continuamente.

En un entorno como el que vivimos, no sirve repetir patrones memorizados. Es necesario saber reaccionar con iniciativa y ser capaces de crear nuevas opciones.

Por otra parte, debemos aceptar que nuestra vida depende en gran medida de nuestros actos.

En la vida no hay premios ni castigos,

sino consecuencias

Robert Green

Para conseguir alcanzar nuestros objetivos, debemos ser proactivos, ser capaces de reaccionar a las circunstancias y a lo que nos ocurre, y encauzar aquellas situaciones que discurren hacia una dirección que no es el que deseamos. Esta es la actitud emprendedora.

La actitud emprendedora

no solo es necesaria para crear una empresa,

también es necesaria para vivir nuestra vida.

En este nuevo paradigma en el que nos encontramos, es imprescindible que cada persona desarrolle al máximo su potencial interno.

Nuestra verdadera libertad

consiste en elegir entre el papel

de víctima y el de protagonista.

Stephen Covey

Si estamos dispuestos a interpretar el papel protagonista en nuestra vida, debemos desarrollar nuestra capacidad de ser proactivos y debemos potenciar nuestra iniciativa emprendedora.

En este entorno y en este momento, la necesidad de ser más proactivos no solo afecta a las personas, sino que también las empresas necesitan inteligencia emprendedora en sus organizaciones. Y las personas que no la cultiven, están condenadas al fracaso de pasar a ser prescindibles, ya que el mundo se está convirtiendo en un lugar en el que las tareas repetitivas se automatizan y el perfil que demandan las empresas es mucho más complejo.

La iniciativa emprendedora siempre ha existido… por eso la humanidad ha evolucionado a lo largo de su historia. Nacemos con iniciativa, se trata de no apagarla.

Soy una firme convencida de que todos podemos desarrollar nuestro sentido de la iniciativa, aunque todos no tengamos la misma facilidad o predisposición para conseguirlo. Porque se trata de una habilidad y, como tal, se puede entrenar.

Para ello, vamos a profundizar en cómo son las personas emprendedoras de éxito, vamos a analizarlas en detalle y vamos a ver el modo de desarrollarla esta habilidad. Se han realizado muchos  estudios sobre los emprendedores, de los que podemos extraer las características que se repiten claramente. Estas son las claves que es necesario conocer y potenciar para mejorar nuestra iniciativa emprendedora.

Tú también tienes iniciativa. Te invito a descubrirla a través de estas páginas, para que conozcas mejor en qué consiste y, sobre todo, en cómo puedes entrenarla para conseguir alcanzar  tus objetivos y materializar tus sueños

La habilidad emprendedora se ha convertido en un activo estratégico necesario en una sociedad como la actual por muchos motivos, entre los cuales destacaría:

Porque a lo largo de tu vida –personal y profesional– vas a tener que afrontar problemas nuevos, que no se te habían planteado antes y a los que vas a tener que encontrar una solución.

Porque vas a tener que cambiar varias veces de trabajo a lo largo de vida, algo que ya preveía Peter Drucker en el año 1969 cuando señalaba que «en un mundo cada vez más complejo, todo individuo puede verse obligado a ejercer varias profesiones en el transcurso de su vida», una previsión que se ha confirmado.

Porque los trabajos repetitivos van a ser automatizados o realizados por robots, y no solo los trabajos en centros de producción sino también trabajos administrativos se van a ver afectados.

Porque los trabajos que no van a poder ser sustituidos por robots son los ligados al conocimiento y asociados a habilidades como la creatividad, la flexibilidad o el sentido de la iniciativa.

TOMA EL TIMÓN

Toma el timón de tu vida

Existen muchos motivos que nos empujan a tener más iniciativa, a tomar el timón de nuestra vida…

Que el timón de tu vida sea la elección

y no la inercia

Anxo Pérez

Es muy fácil sentarse a esperar, pero no soluciona nada.

Todos queremos que nos encuentren…

y tal vez ya sea hora de que empieces a buscar activamente

de que empieces a escribir tu propia historia,

en vez de dejar que la escriban otros por ti…

es hora de hacer que las cosas que tú quieres que pasen…

ocurran

Será cuestión de ponerse manos a la obra,

todos tenemos deberes por hacer…

yo también

y buscar lo que aún no he encontrado…

Haven’t met you yet…

Wherever you are…

Whenever it’s right…

You’ll come out of nowhere and into my life

and I know that we can be so amazing

and baby your love is gonna change me

and now I can see every possibility

and somehow I know that it’ll all turn up

and you’ll make me work so we can work to work it out

and I promise you kid

I’ll give so much more than I get…

I just haven’t met you yet…

SIGUE LEYENDO…
Ir a la fuente / Author: Marta Grañó

Powered by WPeMatico

Compartir Contenido...

DOCENTE FINISHER

Publicado el

Mi amigo Carlos Llano publicó hace tiempo un libro emocionante, «De oficinista a finisher» (Alienta Editorial) en el que nos narra su experiencia como alguien que se gana el sueldo en una mesa de oficina, pero sabe sacarle chispas a la vida participando en carreras de largo recorrido, de ésas en las que con piernas, mochila y pundonor uno recorre 200 kilómetros en una selva, en un desierto o atravesando cuatro montañas.

Como Carlos, muchos profesores hacen de su día a día una carrera de largo recorrido jalonada de obstáculos, dificultades y contratiempos. No en vano, la labor docente se desarrolla con y para personas, en proceso de maduración para más complejidad.

Es por eso que, al igual que un buen finisher, el profesional del aula ha de improvisar, convertir la complicación en oportunidad y ser flexible ante lo que se encuentra a cada paso. No hay dos días iguales en el aula; la rutina no existe si de acompañar niños y adolescentes se trata.

Instruir puede ser tedioso;

educar es siempre emocionante

De ahí que habrá que preguntarse si es válido el continuo proceso de estandarización y regulación a la que se somete la labor educativa, en aras de la calidad, con la cantinela de la mejora de resultados o del control de procedimientos. Lo planteo como duda (una duda casi existencial).

¿Son válidos los patrones uniformizadores cuando se trata de educar? Igualdad de oportunidades, sí, pero tendiendo a la equidad y no a la igualdad. El finisher, valga la metáfora, corre una distancia fija e igual para todos los participantes; sin embargo, cada cual escoge sus zapatillas, su equipamiento, su avituallamiento, su ritmo y hasta cuándo y qué va a beber o por dónde va a avanzar.

Como toda metáfora, ésta tiene sus lagunas, por supuesto, pero la aceptamos para comparar el espíritu dinámico y de superación de Carlos Llano con el de cualquier profesor que cree en la capacidad para empatizar, superarse, acompañar y amoldarse a lo que se va encontrando cada clase.

Programaciones, rúbricas, consensos, proyectos ordenados, estándares de calidad… ¡Claro que sí! No vamos a renunciar a lo que nos ofrece la experiencia acumulada y el know-how de cada organización. Mucho menos vamos a saltarnos la legislación, simplemente porque va con el contrato. Tampoco se trata de convertir los centros educativos en nidos de anarquía ni de hacer de las clases un espacio de caos.

De lo que se trata es de aceptar la improvisación como parte de nuestra praxis. Y el dinamismo frente a palabras como rutina, homogeneización o secuenciación. Y a la persona ponerla por encima de la norma, sobre todo, si ésta emana de la burocracia leguleya. A fin de cuentas, se trata de educar, no de uniformizar.

Carlos Llano sigue corriendo. Entrena cada día, muchas veces de madrugada, antes de ir a la oficina. Podría usarse su ejemplo también como metáfora de cómo la vida nos lleva por caminos que ni sospechamos, muy útil para hablar a los alumnos de Bachillerato sobre el mito de las «carreras con salidas», como si el título solo ya permitiera abrirse paso en el mundo laboral (les aseguro que yo, aunque me pusiera las zapatillas de Carlos, no sería capaz de correr 200 kilómetros en tres días) o como si todo estuviera ya planificado desde el mismo momento en el que marcamos qué estudios hacer al acabar la Secundaria.

¡Quién le iba a decir a él que acaba que acabaría de

salvaje ultramaratoniano!

Pero eso es otro tema y ya lo abordaremos. Hoy me quedo con la idea de que en el aula, como en un trail, valen de poco los tedios y el afán por lo igualitario y de mucho las improvisaciones, tener cintura, saber amoldarse, perseguir la equidad frente a la uniformidad y, sobre todo, vivir con pasión.

Sin pasión, ni se corre ni se educa, solamente

se sobrevive

SIGUE LEYENDO…
Ir a la fuente / Author: Mikel Alvira

Powered by WPeMatico

Compartir Contenido...